Escribió Bob Koester, factótum del sello Delmark, que Lin Halliday vivió una vida de jazz "à la Bix". Quizá exagere, como mínimo porque consiguió llegar a los sesenta y cuatro años, pero es cierto que la existencia de Halliday fue la que muchos esperaban de un músico de jazz: noche, bohemia, alcohol, droga.
Hubo quienes respondieron de manera casi militante. Pero esa es otra historia.
La de Halliday empieza un 16 de junio de 1936 en De Queen, un pueblecito perdido de Arkansas. La familia pronto se traslada a Little Rock, y allí, en el instituto, Lin empieza a estudiar saxo y clarinete. Pocos años después lo encontramos en Los Ángeles, tocando en clubes y compartiendo jams con otro saxofonista, Joe Maini, gran animador de la noche angelina a mediados de la década de 1950. Al cabo de un tiempo se traslada a Wisconsin, ignorándose cómo se ganaba la vida, ya que no se trata de un lugar donde abundaran los clubes de jazz; en cualquier caso, se sabe que se concentró en el estudio de su instrumento.
Para entonces, la heroína ya debe de haber entrado en su vida. Una noche, en un club de Cincinnati, conoce a Virginia McEwan, y juntos deciden partir hacia Nueva York. Allí consigue trabajo en el Birdland como reemplazante de Wayne Shorter en la orquesta de Maynard Ferguson.
A comienzos de l960 integró las formaciones de Louie Bellson y Philly Joe Jones y participó en cuanta jam se le pone a tiro, generalmente en compañía de Sonny Clark, de quien se hizo gran amigo y con el que compartió un loft de la Sexta Avenida en compañía de Virginia. Gracias a ella se sabe que Lin y Sonny empleaban la mayor parte del tiempo en intentar conseguir droga, que Lin empeñó su saxo infinitas veces, que lo perdió al menos una, que estuvo en la cárcel, que cada vez menos músicos querían tocar con él por sus súbitos ataques de pánico sobre el escenario, síndrome que se repetirá a lo largo de su carrera, en ocasiones incluso en el estudio de grabación. Como consecuencia de todo ello, pierde la licencia para tocar en los clubes de Nueva York, y se ve obligado a emigrar.
Aquí comienza otro duro y penoso periodo para Lin Halliday. Tras probar suerte, con ínfimos resultados, en Arkansas y California, en 1966 se traslada a Nashville (en algún momento se había casado y había sido padre de una niña), donde se establece como músico de estudio y toca en diversos clubes de la ciudad. Esta aparente estabilidad comienza a resquebrajarse cuando hacia 1978 sufre serios problemas en las rodillas que lo obligan a guardar cama por largos periodos. Por otra parte, hacia finales de la década su esposa muere, y Lin decide, en 1980, establecerse en Chicago. Allí comienza a tocar en el "Get Me High", un pequeño bar del que poco a poco se convierte en principal atracción, y, más tarde, con el quinteto del trompetista Brad Goode. Su nombre comienza a correr de boca en boca entre los aficionados, y Lin pronto es contratado por los principales clubes de la ciudad, entre ellos el "Green Mill" de Dave Jemillo -toda una institución de la escena jazzística local por entonces-, el "Bop Shop", el "Joe Segal’s Jazz Showcase" o el "Deja Vu", cuyas jams de los martes contribuyeron a acrecentar su leyenda. Y fue quizás a una de esas jams a la que acudió Bob Koester, fundador y factótum del sello Delmark, la principal casa discográfica de Chicago. Bob queda fascinado con lo que oía y lo convoca para integrar la grilla de sus artistas.
La primera grabación tuvo lugar en 1988, junto al quinteto del trompetista Brad Goode (Shock of the New ), pero accidentada debido a sus ataques de pánico. Cuando llegaba el turno de sus solos, Lin se paralizaba y de nada valían los ánimos que intentan infundirle sus compañeros: del saxo no salía sonido alguno... o se alejaba demasiado del micrófono... o se acercaba en exceso... o se distraía con cualquier tontería. Pero estos accesos como aparecían se iban, y entonces Lin era capaz de dar lo mejor de sí y transformarse en "un músico meticuloso, con un profundo conocimiento de las estructuras armónicas y un improvisador imaginativo", en palabras del crítico Lloyd Sachs.
Tal vez por eso Koester siguió confiando en él y lo convocó cuatro veces más, tres para acompañar al trompetista Ira Sullivan (Delayed Exposure, East of the Sun y Where or When) y una más junto al saxofonista Eric Alexander (Stablemates).
Sin embargo, en todos los casos, debe hacerse notar que la atracción principal era Halliday, o parecía serlo, incluso con un músico tan asentado en la escena chicaguense como Sullivan. De hecho, si el primero de los mencionados registros lleva por subtítulo Ira Sullivan Presents Lin Halliday, los otros dos se anunciaron como Lin Halliday with Ira Sullivan. Ello quizá hable a las claras de la importancia que se le daba al arte de Halliday.
La grabación preferida de Halliday, sin embargo, y que a la postre se convertiría en el único disco exclusivamente a su nombre, fue Airegin, que tuvo lugar el 30 de septiembre de 1988 en el estudio casero del saxofonista Mike Smith, a instancias del baterista Tom Kronquist. Completaron el cuarteto el infravalorado pianista Jodie Christian y Dennis Carroll en el contrabajo. Aquellos críticos que despachan el lenguaje de Lin como un remedo de Sonny Rollins, deberían escuchar con atención este disco. La influencia de éste existe, es indudable, pero también la de Coleman Hawkins (tamizada por aquél), la de Lester Young (en las baladas) y la del primer John Coltrane, especialmente en los registros altos (lo que de algún modo es lo mismo que decir de Dexter Gordon).
Sin embargo, la musculatura del sonido, flexible y poderosa a un tiempo, le pertenece por entero, y ello a pesar de que casi no tenía dientes en el momento de grabar todos los discos mencionados.
En Airegin, Lin demuestra su dominio de los arcanos del blues, su querencia por el hard bop ortodoxo, su sentimentalismo pero también su sensibilidad, y aunque es probable que la profundidad de los sentimientos que transmite nos haga olvidar cierta “tendencia a las elecciones obvias”, standards canónicos como "Cherokee", "My Foolish Heart" o "Sophisticated Lady" harán las delicias de cualquier amante del tenor y el jazz mainstream, e incluso la de aficionados más díscolos.
Airegin fue distribuido en forma de cinta por Tom Kronquist en conciertos y clubes de jazz. Cuando en 1991 Lin comienza su relación con Delmark, una de las primeras cosas que hace es pedirle a Koester que lo publique. Koester tardará nueve años en decidirse a hacerlo, a finales de 2000. Halliday no llegará a verlo: fallecerá el 25 de enero de ese mismo año. Acostumbrado a las derrotas, no debió de darle mayor importancia al hecho.
Lin Halliday - Airgin
1 - Airegin
2 - Sophisticated Lady
3 - With A Song In My Heart
4 - Softly As In A Morning Sunrise
5 - My Foolish Heart
6 - Hello Young Lovers
7 - Love Letters
8 - Cherokee











