31 de enero de 2015

Lin Halliday - La memoria de un instante


Escribió Bob Koester, factótum del sello Delmark, que Lin Halliday vivió una vida de jazz "à la Bix". Quizá exagere, como mínimo porque consiguió llegar a los sesenta y cuatro años, pero es cierto que la existencia de Halliday fue la que muchos esperaban de un músico de jazz: noche, bohemia, alcohol, droga.
Hubo quienes respondieron de manera casi militante. Pero esa es otra historia. 
La de Halliday empieza un 16 de junio de 1936 en De Queen, un pueblecito perdido de Arkansas. La familia pronto se traslada a Little Rock, y allí, en el instituto, Lin empieza a estudiar saxo y clarinete. Pocos años después lo encontramos en Los Ángeles, tocando en clubes y compartiendo jams con otro saxofonista, Joe Maini, gran animador de la noche angelina a mediados de la década de 1950.  Al cabo de un tiempo se traslada a Wisconsin, ignorándose cómo se ganaba la vida, ya que no se trata de un lugar donde abundaran los clubes de jazz; en cualquier caso, se sabe que se concentró en el estudio de su instrumento.
Para entonces, la heroína ya debe de haber entrado en su vida. Una noche, en un club de Cincinnati, conoce a Virginia McEwan, y juntos deciden partir hacia Nueva York. Allí consigue trabajo en el Birdland como reemplazante de Wayne Shorter en la orquesta de Maynard Ferguson.

A comienzos de l960 integró las formaciones de Louie Bellson y Philly Joe Jones y participó en cuanta jam se le pone a tiro, generalmente en compañía de Sonny Clark, de quien se hizo gran amigo y con el que compartió un loft de la Sexta Avenida en compañía de Virginia. Gracias a ella se sabe que Lin y Sonny empleaban la mayor parte del tiempo en intentar conseguir droga, que Lin empeñó su saxo infinitas veces, que lo perdió al menos una, que estuvo en la cárcel, que cada vez menos músicos querían tocar con él por sus súbitos ataques de pánico sobre el escenario, síndrome que se repetirá a lo largo de su carrera, en ocasiones incluso en el estudio de grabación. Como consecuencia de todo ello, pierde la licencia para tocar en los clubes de Nueva York, y se ve obligado a emigrar.
Aquí comienza otro duro y penoso periodo para Lin Halliday. Tras probar suerte, con ínfimos resultados, en Arkansas y California, en 1966 se traslada a Nashville (en algún momento se había casado y había sido padre de una niña), donde se establece como músico de estudio y toca en diversos clubes de la ciudad. Esta aparente estabilidad comienza a resquebrajarse cuando hacia 1978 sufre serios problemas en las rodillas que lo obligan a guardar cama por largos periodos. Por otra parte, hacia finales de la década su esposa muere, y Lin decide, en 1980, establecerse en Chicago. Allí comienza a tocar en el "Get Me High", un pequeño bar del que poco a poco se convierte en principal atracción, y, más tarde, con el quinteto del trompetista Brad Goode. Su nombre comienza a correr de boca en boca entre los aficionados, y Lin pronto es contratado por los principales clubes de la ciudad, entre ellos el "Green Mill" de Dave Jemillo -toda una institución de la escena jazzística local por entonces-, el "Bop Shop", el "Joe Segal’s Jazz Showcase" o el "Deja Vu",  cuyas jams de los martes contribuyeron a acrecentar su leyenda. Y fue quizás a una de esas jams a la que acudió Bob Koester, fundador y factótum del sello Delmark, la principal casa discográfica de Chicago. Bob queda fascinado con lo que oía y lo convoca para integrar la grilla de sus artistas.

La primera grabación tuvo lugar en 1988, junto al quinteto del trompetista Brad Goode (Shock of the New ), pero accidentada debido a sus ataques de pánico. Cuando llegaba el turno de sus solos, Lin se paralizaba y de nada valían los ánimos que intentan infundirle sus compañeros: del saxo no salía sonido alguno... o se alejaba demasiado del micrófono... o se acercaba en exceso... o se distraía con cualquier tontería. Pero estos accesos como aparecían se iban, y entonces Lin era capaz de dar lo mejor de sí y transformarse en "un músico meticuloso, con un profundo conocimiento de las estructuras armónicas y un improvisador imaginativo", en palabras del crítico Lloyd Sachs. 
Tal vez por eso Koester siguió confiando en él y lo convocó cuatro veces más, tres para acompañar al trompetista Ira Sullivan (Delayed Exposure, East of the Sun y Where or When) y una más junto al saxofonista Eric Alexander (Stablemates).
Sin embargo, en todos los casos, debe hacerse notar que la atracción principal era Halliday, o parecía serlo, incluso con un músico tan asentado en la escena chicaguense como Sullivan. De hecho, si el primero de los mencionados registros lleva por subtítulo Ira Sullivan Presents Lin Halliday, los otros dos se anunciaron como Lin Halliday with Ira Sullivan. Ello quizá hable a las claras de la importancia que se le daba al arte de Halliday.

La grabación preferida de Halliday, sin embargo, y que a la postre se convertiría en el único disco exclusivamente a su nombre, fue Airegin, que tuvo lugar el 30 de septiembre de 1988 en el estudio casero del saxofonista Mike Smith, a instancias del baterista Tom Kronquist. Completaron el cuarteto el infravalorado pianista Jodie Christian y Dennis Carroll en el contrabajo. Aquellos críticos que despachan el lenguaje de Lin como un remedo de Sonny Rollins, deberían escuchar con atención este disco. La influencia de éste existe, es indudable, pero también la de Coleman Hawkins (tamizada por aquél), la de Lester Young (en las baladas) y la del primer John Coltrane, especialmente en los registros altos (lo que de algún modo es lo mismo que decir de Dexter Gordon).
Sin embargo, la musculatura del sonido, flexible y poderosa a un tiempo, le pertenece por entero, y ello a pesar de que casi no tenía dientes en el momento de grabar todos los discos mencionados.
En Airegin, Lin demuestra su dominio de los arcanos del blues, su querencia por el hard bop ortodoxo, su sentimentalismo pero también su sensibilidad, y aunque es probable que la profundidad de los sentimientos que transmite nos haga olvidar cierta “tendencia a las elecciones obvias”, standards canónicos como "Cherokee", "My Foolish Heart" o "Sophisticated Lady" harán las delicias de cualquier amante del tenor y el jazz mainstream, e incluso la de aficionados más díscolos.

Airegin fue distribuido en forma de cinta por Tom Kronquist en conciertos y clubes de jazz.  Cuando en 1991 Lin comienza su relación con Delmark, una de las primeras cosas que hace es pedirle a Koester que lo publique. Koester tardará nueve años en decidirse a hacerlo, a finales de 2000. Halliday no llegará a verlo: fallecerá el 25 de enero de ese mismo año. Acostumbrado a las derrotas, no debió de darle mayor importancia al hecho.


Lin Halliday - Airgin

1 - Airegin
2 - Sophisticated Lady
3 - With A Song In My Heart
4 - Softly As In A Morning Sunrise
5 - My Foolish Heart
6 - Hello Young Lovers
7 - Love Letters
8 - Cherokee

27 de enero de 2015

Enrique "Mono" Villegas - Porgy and Bess - 1968


Lado A:

Introducción
Summertime
My Man's Gone Now
Oh, I Got Plenty O' Nuttin'
Bess, You is my Woman Now
It Ain't Necessarily So
There's a Boat Dat's Leavin' Soon for New York
Bess, Oh Where's My Bess
Oh Lawd, I'm on My Way

Lado B:

Introducción
Summertime
My Man's Gone Now
Oh, I Got Plenty O' Nuttin'
Bess, You is My Woman Now
It Ain't Necessarily So
I Wants to Stay here
There's a Boat Dat's Leavin' Soon for New York
Bess, Oh Where's My Bess
Oh Lawd, I'm on My Way

(continuación)  "El jazz argentino no existe —comentaba—. Hay músicos argentinos que hacen jazz. Es así. Por otra parte, yo no me considero pianista de jazz. Soy pianista a secas. El jazz es improvisación total: en cuanto se escribe, deja de ser jazz. Es lo que hizo Picasso con Las meninas de Diego Velázquez: partió de un tema para expresarse libremente. Eso es el jazz".
Se quejaba de que no había buenos pianos en la Argentina. Cuando tenía que dar un concierto en malas condiciones, charlaba la mayor parte del tiempo y apenas tocaba un par de piezas. Su obsesión con el tema era tal que, aún hoy, algunos músicos repiten Al gran pueblo argentino: ¡pianos!, frase acuñada por Villegas que, incluso, fue el título de un disco que registró un concierto de 1964 con el contrabajista Jorge López Ruiz y y el baterista Eduardo Casalla. También era intolerante con los públicos bulliciosos y con el mal sonido.
Sabiamente, se mostraba cauto y sarcástico con su propia fama. "Yo no me hice famoso con la música; me hice famoso con los reportajes. Camino por Corrientes y todos me saludan ¡chau Mono! y se comentan entre sí: ese que va ahí es el mejor pianista de la Argentina. Y seguro nunca me escucharon tocar", decía sin amargura.
Los últimos años los pasó tocando en La Peluquería de San Telmo con un orgullo casi secreto: "Estoy llegando al fin y jamás me prostituí con la música". Era agnóstico pero tenía gran curiosidad con la muerte. "De alguna manera, la espero", decía. Llegó hace casi treinta años, mansamente. Desde entonces, como escribió alguien por ahí, "descansa en jazz".



 Enrique "Mono" Villegas con el amigo "Pelusa" Rímini, en Rosario, Argentina, 1973

Extractos de las notas de contratapa, a cargo de Oscar López Ruiz, músico y director de grabación - y hermano de Jorge, el contrabajista:

"Hace unos meses se abrió la puerta de nuestra oficina y entró una aplanadora, disfrazada de Villegas, que nos venía a contar que tenía que grabar Porgy and Bess. Habló una hora, nos contó todo lo que pensaba hacer con esta obra, y se fue.
.... muchos días después apareció otra vez y gritó furiosamente que ya estaba listo y que lo iba a hacer con contrabajo el viernes 15 de noviembre a las 20 hs. en Estudios Ion, y que le hiciéramos transportar su piano porque si no no grababa, y se fue.
... el famoso viernes apareció, como siempre una hora antes por el estudio y sin el contrabajista, ya que había decidido hacerlo solo. A las 20:30 comenzamos a grabar y a las 22:30 había terminado. Se cambió su increíble remera de grabar y se fue. Pero esta vez no a su casa sino que a Estados Unidos.
  A través de esta semblanza Ud seguramente pensará que Enrique está rayado.
   Afortunadamente, sí, está rayado...."

     Grabado el 15 de Noviembre de 1968 en Estudios Ion, Buenos Aires
     Producción: Alfredo Radoszynski
       Digitalizado de mi propio LP Trova TL-19  (monaural)    flac + scans

21 de enero de 2015

Enrique "Mono" Villegas - Tributo a Jerome Kern - 1977



(continuación)
Quedó varado en Manhattan, pero no se hizo demasiado problema. Descubrió lo caro que podía ser Nueva York y se la pasaba yendo al cine, cenando café con leche con pan con manteca y escuchando jazz. "Sufrí bastante en Nueva York —contaba—. Pero con el tiempo la aprendí a querer. Conocí a todos los genios: Duke Ellington, Cole Porter, Count Basie, Louis Armstrong, Coleman Hawkins. Y me di cuenta de que, aún en los Estados Unidos, el jazz no es popular ni mucho menos".
En Nueva York tuvo un intento de suicidio, uno de los episodios más desopilantes que atraviesa el nutrido anecdotario del Mono Villegas. "Yo estaba muy enamorado de una chica, pero un día discutimos y decidimos separarnos. Me deprimí. Iba caminando con ella y pensé: cuando pase el primer auto me tiro abajo. Vino un auto y me tiré, pero en ese preciso momento se prendió la luz roja y el coche frenó. Era un taxi. ¿Qué hizo la mujer? Se lo tomó y se fue. Un tiempo después hablamos por teléfono y le dije: Si me querés ver hoy te va a costar 35 centavos (que era lo que costaba el boleto del colectivo). Si me querés ver mañana te va a costar 850 dólares (lo que costaba un pasaje de avión a Buenos Aires). Por supuesto a los dos días estaba en la Argentina, sin ella. Nunca más la volví a ver."
En Buenos Aires comprobó que los cines eran exactamente iguales a los de Nueva York, pero con entrada más barata. Comprobó también que su fama había crecido, extrañamente. "Ahora los muchachos creen que soy Beethoven", se reía. Lo rodeaban músicos jóvenes, encandilados por su aura. Su departamento era el eje de reuniones en las que se filosofaba, se bebía y se tocaba hasta altas horas. Villegas no fumaba ni bebía. Era un anfitrión encantador pese a que, dicen, cuando estaba corto de dinero cobraba las bebidas que ofrecía.
En 1966 abrió un boliche en Viamonte entre Talcahuano y Uruguay, Villegas y sus amigos. Tocaba, puntualmente, entre la una y media y las tres de la mañana. Lo clausuraron al poco tiempo por ruidos molestos.
    (continuará)

Lado 1 - Temas de la Comedia Musical Showboat, de J. Kern y Oscar Hammerstein II:

a) Bill
b) Why do I Love You
c) Make Believe
d) You Are Love
e) Ol' Man River
f) Can't Help Lovin' Dat Man

Lado 2:

1 - Dearly Beloved
2 - The Way You Look Tonight
3 - Long Ago and Far Away
4 - A Fine Romance

Enrique "Mono" Villegas, piano - Oscar Alem, contrabajo      Osvaldo López, batería

Producción: Alfredo Radoszynski
Grabado en Buenos Aires, en Estudios Ion, el 27 de enero de 1977
LP Aleluya Records AR-17000



9 de enero de 2015

Enrique "Mono" Villegas - Baladas de Amor - 1968

Enrique "Mono" Villegas
Baladas de Amor · 1968


Enrique “Mono” Villegas (Buenos Aires, Argentina, 3 de agosto de 1913 – 11 de julio de 1986) fue un pianista argentino de jazz. Nació en Buenos Aires. Casualmente en la misma manzana que Adolfo Ábalos (1914-2008, pianista folclórico) y Aníbal Troilo (bandoneonista de tango, 1914-1975)

Fue un privilegio haberlo escuchado en concierto un par de veces. Y a su manera, en esta presentación de uno de sus discos, no hablamos casi nada de jazz, sino que divagamos enormemente. . . usando como materia prima, claro, sus propios dichos.

Fue, además de un pianista notable, un gran conversador. Soltero empedernido, cinéfilo voraz, irónico, su personaje casi supera al músico. Aquí, rastros de la gran leyenda del jazz argentino:
“A veces la gente me pide que cuente mi biografía. Yo siempre respondo: mi biografía termina a los siete años. A esa edad yo aprendí a tocar el piano. Y tocar el piano fue lo único que hice el resto de mi vida". 

Enrique Villegas fundó alrededor de su figura una mitología poderosa. Además del piano, sus armas fueron la agudeza conceptual, el talento para la ironía y una forma de vida por lo menos pintoresca. Nació en Agüero y Charcas, hijo de Enrique Ulises (otro personaje: dentista, escribano, abogado y organizador de riñas de gallos) y de Helena Reybaud. "Mi mamá murió cuando yo tenía seis meses. Parece que la única función que cumplió en su vida fue tenerme a mí. Prácticamente no tuve padres. Me criaron unas tías condescendientes que jamás me obligaron a nada. Tuve suerte: hice lo que se me dio la gana toda mi vida". 

A los 7 años, entonces, recibió la primera lección de piano. Dos semanas más tarde tocaba Mozart correctamente e iba al Conservatorio Williams. "No me gustaba estudiar. Igual tuve que ir al colegio. Iba al Nacional Mariano Acosta, pero en cuarto año quedé libre por la cantidad de faltas. Me hacía la rabona pero no para ir al bar a jugar al billar. Me escapaba para volver al conservatorio". 
Trabó amistad con Macedonio Fernández, con quien compartía el placer de la charla metafísica, la lectura y la holgazanería. Rara vez se levantaba antes de las tres de la tarde. "Sigo un precepto hindú: si puedes estar sentado, no estés parado; si puedes estar acostado, no estés sentado", repetía entre la sentencia y el sarcasmo. A la noche, si no tocaba, iba al cine. Tenía fobias menores: odiaba las berenjenas, las masitas de coco y el tomate. Y un carácter más que enamoradizo: le encantaban las mujeres. Por eso murió soltero.

En 1935 ganó su primer dinero con la música tocando con Eduardo Armani en el Alvear Palace Hotel. Antes había hecho en el Odeón el Concierto en Sol de Maurice Ravel. Después se empleó como músico de Radio El Mundo. Lo echaron cuando, anticipándose de alguna manera a una demasiado famosa frase de John Lennon, declaró que la muerte de Ravel era más importante que la muerte del Papa. 

Se puso a escuchar y a tocar obsesivamente jazz. En 1955, invitado por el sello Columbia, se radicó en los Estados Unidos. Se quedó ocho años. Grabó con el contrabajista Milt Hilton y el baterista Cozy Cole y finalmente huyó despavorido de la compañía cuando le pidieron que grabara un disco de boleros.    (continuará)

1 - I'm In the Mood for Love
2 - I You Knew Susie
3 - Love Walked In
4 - Lover Come Back to Me
5 - Easy to Love
6 - Some Enchanted Evening
7 - Reverie
8 - Love Letters
9 - Blue Orchids

Enrique "Mono" Villegas, piano · Jorge López Ruiz, contrabajo

Grabado en Estudios Ion, Buenos Aires, el 14 de Noviembre de 1968
Productor: Alfredo Radoszynski

Trova TL 29 · flac + scans

aclaración:  los escaneos son de mi LP; la música proviene de CD por razones de mejor calidad. 

3 de enero de 2015

Bill Evans Trio - Lund 1975 & Helsinki 1970


Bill Evans
>Lund 1975    >Helsinki 1970

Antes que nada, muchas gracias al amable Héctor (Blbs) por invitarme... y ahora, al grano!

Este CD abre con un hallazgo verdaderamente raro: Toda la música de un film realizado en 1970 en la casa del compositor finés Ilkka Kuusisto (cuyos dos hijos son hoy famosos violinistas), cuando el trío de Bill Evans lo visitó. El trío, que incluía a Eddie Gómez en bajo y a Marty Morell en batería, tocó tres temas completos allí. El piano de cola era completamente nuevo, y a Evans le gustó; Bill le dio a Ilkka el LP At the Montreux Jazz Festival como regalo. Entre los presentes estaban algunos miembros de la comunidad finesa de jazz, incluyendo al vibrafonista Jukka Haavisto (quien aún hoy se mantiene activo). En este ambiente íntimo, el usualmente tímido Evans se relajó un poco, especialmente en la última canción, Nardis, de Miles Davis. La fecha exacta se desconoce, y algunos discógrafos afirman que fue hacia fines de 1969. Este trío estuvo en Pescara, Italia, en julio de ese año; en noviembre estuvieron en Dinamarca y Holanda; y de nuevo en junio de 1970, de manera que todas estas posibilidades quedan abiertas. Evans viajaba mucho.

El resto del programa consiste en un concierto en Lund, Suecia, 1975. Marty Morell había dejado el trío ese año - su última actuación grabada junto al trío fue en Epalinges, Suiza, el 6 de febrero; este concierto sueco, grabado el 22 de febrero, ha sido una de las primeras grabaciones del trio con el nuevo baterista Eliot Zigmund (jazzdisco.org anota una en Laren, Holanda, el 13 de ese mes, editada como The Sesjun Radio Shows). Zigmund permanecería con el trío hasta fines de 1978.
 La primera parte de este concierto (temas 4 al 7) sólo incluye al trío. En la segunda parte (temas 8 al 13) se incorpora la cantante sueca Monica Zetterlund, que había grabado junto a Evans en 1964 un espléndido disco. Monica, que trabajó con muchos reconocidos músicos de jazz, expresó más de una vez su opinión de que aquél disco había sido el mejor de su carrera. Vale la pena mencionar que Bill trabajó raramente con cantantes; aparte de estas canciones con Monica, sólo se conocen sus grabaciones con Lucy Reed, en 1957; y aquellos magníficos dos discos con Tony Bennett, de 1975.


1 - Emily
2 - Alfie
3 - Nardis
4 - Sugar Plum
5 - Sareen Jurer
6 - Very Early
7 - Gloria's Step
8 - Come Rain or Come Shine
9 - What's New
10 - It Could Happen to You
11 - Once Upon a Summertime
12 - The Second Time Around
13 - Samba

1 - 3: Bill Evans, piano - Eddie Gómez, bajo - Marty Morell, batería
Casa de Ilkka Kuusisto, Lauttsaari, Helsinki, Finlandia, 1970
4 - 13: Bill evans, piano - Eddie Gómez, bajo - Eliot Zigmund, batería
Monica Zetterlund, canto en 8 a 13
Konsthallen, Lund, Suecia - 22 de febrero de 1975

JazzLips JL768 · flac + scans