30 de noviembre de 2009

La increíble historia de la cándida Jutta



Jutta (se pronuncia "iuta") Hipp nació en Leipzig el 4 de Febrero de 1925 pero abandonó su ciudad natal en 1945, cuando las circunstancias de la Segunda Guerra se encargaban de separar gente alemana entre el este y el oeste.
Comenzó con el piano a los 9 años, estudió en la Academia de Artes de Leipzig y no tuvo inconvenientes de expresarse tocando tanto en circos como en clubes nocturnos.
Atraída por el jazz, formó en Munich su propio grupo y en 1951 un amigo tuvo la feliz idea de enviarle a Leonard Feather una cinta con grabaciones del combo.
En 1954, Leonard la fue a conocer, la escuchó y, ni corto ni perezoso, arregló los papeles para que su nuevo descubrimiento llegara a Nueva York legalmente, donde él mismo se encargaba de presentarla en cada actuación que realizaba en célebre club "Hickory House", donde comenzó a actuar en Marzo de 1956.
En 1958, algo hico "click" en su cabeza y abandonó la carrera...abandonó también el hotel de Manhattan donde vivía ante la imposibilidad de pagar la renta, se mudó al barrio de Queens y comenzó a ganarse la vida como costurera.
Nunca regresó a su país... nunca se comunicó con nadie de su familia... para sus amistades, simplemente desapareció.
En la primavera de 2001, Thomas "Tom" Evered, Gerente General de Blue Note Records comenzó su búsqueda por una sencilla razón: se habían acumulado regalías a su favor por un monto de 40.000 dólares por reediciones japonesas de sus tres discos para el sello.
Cuando la encontraron, ya con 76 años, su vida era otra. En su casa no había ningún piano.
Alegó no sentirse bien ese día y hasta declinó una invitación para ir a almorzar. En cambio, sirvió café y pastel a sus invitados y le mostró una serie de cuadros y caricaturas realizadas por ella misma, su nueva afición.
Una verdadera leyenda digna para el mejor de los cuentos (pienso en Paul Auster).
Murió en Nueva York, el 7 de Abril de 2003.
Fue una notable pianista, fuertemente influenciada por Lennie Tristano y Horace Silver.
Aquí, uno de esos tres discos que al final de su vida, le dio una sorpresa inesperada. En él está acompañada por Jerry Lloyd en trompeta, Zoot Sims en saxo tenor, Ahmed Abdul-Malik en contrabajo y Ed Thigpen en bateria.





La música:

01 - Just Blues
02 - Violets For Your Furs
03 - Down Home
04 - Almost Like Being In Love
05 - Wee Dot
06 - Too Close For Comfort
07 - These Foolish Things
08 - 'S Wonderful

28 de noviembre de 2009

Sobredosis: el coraje como testamento



Keith Jarrett nació en Allentown, Pennsylvania, Estados Unidos, el 8 de mayo de 1945.

Una obviedad es afirmar que se trata de uno de los músicos más respetados y admirados dentro del jazz y la música clásica y erudita. Desde su debut como solista, luego de brillar en el grupo de Charles Lloyd y de Miles, fueron sucediéndose sus famosos conciertos en solitario, comenzando con "Solo Concerts: Bremen and Lausanne" y su inigualable "The Köln Concert", ambos en vivo.
La música de Keith Jarrett libera dopamina en el cerebro. Por eso, como cualquier adicción placentera, sus invenciones en el teclado se inyectan por el oído y los neurotransmisores hacen el resto del trabajo.

Su última producción: "Testament: Paris / London", es un álbum triple publicado por el sello ECM a comienzos de año, y fue grabado durante dos presentaciones de 2008: en la Salle Pleyel de Paris, el 26 de Noviembre, y en el Royal Festival Hall de Londres, el 1 de Diciembre.

El concierto londinense le preparó una trampa... muy pocos de los asistentes lo sabían.
Keith entró a escena infectado por un trastorno emocional que sólo un poco de lágrimas en el camarín pudo aflojarle la tensión.
Su esposa Rosa Ana le acababa de anunciar que lo abandonaba. Ya lo había hecho tres veces en los últimos cuatro años. Pero esta vez lo hacía definitivamente.
Pero el maestro sabía que, si bien la música puede ser un viaje riesgoso por el territorio emocional, también tuvo el coraje de tomarla como su tabla de salvación.
Así que acomodó su espíritu, preparó su corazón, se plantó ante el público y dejó registrado uno de los mejores trabajos del año que va terminando.
Los temas no necesitaron nombres en especial... sólo fueron una secuencia de su genialidad creadora instantánea, partes de un todo llamado talento.




París, 26 de Noviembre de 2008 (8 partes)



Londres, 1 de Diciembre de 2008 (12 partes)

27 de noviembre de 2009

Azul profundo... casi negro



Son cuatro y no se cómo llegaron a mi porfiado tercer oído.
Es una música oscura, como aveces se necesita para campear soledades que aparecen en el alma.
Son cuatro: Thorsten Benning en batería, Robin Rodenberg en bajo, Reiner Henseleit en guitarra, Morten Gass en guitarra, piano y órgano. Pero también aparece un seductor y profundo saxo barítono a cargo de Christopher Closer, que también ataca con saxo tenor, vibráfono y Fender Rhodes.
Son alemanes... Impulsados por la idea de un estilo más singular de la música formaron Bohren (palabra alemana que significa algo así como perforación, que en mi caso, perfora el espiruitu a la perfección -quiza un arranque masoquista y necesario-).
Pero que importa la información hoy.
Fueron como una banda de sonido de una casi destruída sensibilidad. Desánimos que traen Dolores (como el título del disco) personales, esos que cada tanto te hacen una trampa y aparecen.

Es como abrir una ventana hacia la nada y así estancarse en algún cuarto oscuro y asfixiante.
Necesario para cavar hasta el fondo... hasta que ya no haya más abajo que explorar...

Y si no les parece jazz... paciencia. No estoy para discusiones con diatribas de encasillamientos.
Para mí lo es.



21 de noviembre de 2009

La octava nota



"El ladrón de música" es el título de un adorable libro de Enrique Estrázulas, poeta, narrador, ensayista y dramaturgo uruguayo nacido en Montevideo en 1942.
En él se cuenta las peripecias de un extravagante personaje que realiza toda una odisea en busca de un viejo violín en el cual se puede reproducir una maravilla: la octava nota musical.
Me vino a la memoria porque en la actualidad existimos una incalculable cantidad de extravagantes "ladrones de música", también conocidos como piratas del ciberespacio que, gracias a la generosidad de otros extravagantes personajes del mundo virtual que suben a sus páginas, discos inencontrables o incomprables en muchas latitudes de este bendito mundo, nos hacemos de nuestras "octavas notas musicales".
Somos estigmatizados como delincuentes de algo terrible, robar a los pobres artistas que en teoría dejan de cobrar sus derechos de autor.
Pero, como bien comenta Eduardo Hojman en su sitio El otro lado del espejo, "...son las empresas, muchas de las cuáles, casualmente, también producen los discos vírgenes, los aparatos para escuchar mp3 y los ordenadores, las que «pierden» con las copias ilegales. Todas estas campañas «antipiratería» parecen, más bien, el intento de empresas (que sí actúan como verdaderos piratas) y de algunos gobiernos (que mediante absurdas multas actúan con malicia o con estupidez) de sacar más dinero a la gente, en una cadena interminable de codicia e inmoralidad... Por eso, una multa, ya sea moderada o excesiva, por el intercambio de archivos es una normativa salvaje e inmoral que no defiende la propiedad intelectual, y ni siquiera la propiedad privada, sino la propiedad empresarial, el derecho de las empresas a ganar más dinero, a costa de otros valores sociales como la intimidad, como el derecho a que no espíen en nuestros ordenadores, a que no se nos metan en casa"

El botón de muestra



Algo conocido: El Newport Jazz Festival es un festival de música se celebra cada verano en Newport, Rhode Island,, Estados Unidos. Fue establecido en 1954 por el empresario de jazz George Wein. El Newport Jazz Festival se trasladó a Ciudad de Nueva York en 1972 y también es conocido como el JVC Jazz Festival desde 1984.
La mayoría de los primeros festivales fueron difundidos en la Voice Of America de radio y muchas interpretaciones se han registrado por varias compañías discográficas... otras no...hasta ahora
La Compañía Wolfgang's Vault, con sede en San Francisco, compró los archivos de los festivales de Newport y Bill Sagan, fundador y director ejecutivo de la empresa dice que los archivos incluyen muchas, muchas cintas: de 1000 a 1200 actuaciones individuales, que data por lo menos de 1955, segundo año del festival.
La inversión costó casi 5 millones de dólares, aunque para realizar las transferencias de audio y mezcla de las cintas, ni el señor Sagan ni Chris Shields, de la Red Festival, revelaron la cantidad gastada en la adquisición de los archivos.
El "proyecto" ha estado plagado de cuestiones relacionadas con derechos de autor. Cuando el señor Sagan compró el archivo de “Bill Graham Presents”, hace seis años, hubo una demanda de artistas y sellos discográficos, pero que finalmente fue desestimada.
Ahora, desde el 11 de noviembre pasado, la Wolfgang's Vault ha comenzado a subir al ciberespacio estas maravillas con tres posibilidades: escucharlas gratis "on line" o descargarlas en dos formatos: mp3 a 10 dólares o flac (mejor calidad) a 13 dólares.
Basta con ingresar a
http://www.wolfgangsvault.com/concerts/newport-jazz-catalog/performers.html
y allí elegir.
Ya se han "subido" los siguientes conciertos:
Count Basie & His Orchestra, The Jazz Messengers, Dakota Staton, Thelonious Monk, The Ahmad Jamal Trio, Dizzy Gillespie, The Modern Jazz Quartet, Stan Kenton Orchestra, Jimmy Smith Trio, Maynard Ferguson Orchestra, The Cougarettes, Dorothy Love Coates & The Gospel Harmonettes, The Four Freshmen, Gene Krupa Quartet, George Shearing, Herbie Mann Sextet y Horace Silver Quintet

Y como la oportunidad hace al ladrón (Gracias Hermano Otis), aquí queda el audio del concierto del uno de los más elegantes pianistas de la historia del jazz, Ahmad Jamal.



Ocurrió el 2 de Julio de 1959, el día de su cumpleaños, y estuvo secundado por Israel Crosby en contrabajo y Vernel Fournier en batería.
Los temas, luego de la introducción:
It's You Or No One; Poinciana; There Is No Greater Love; Surrey With The Fringe On Top y, finalmente But Not For Me

Feliz Cumpleaños, Mr. Bean!



Coleman Randolph Hawkins (St. Joseph, 21 de Noviembre de 1904 - New York, 19 de Mayo de 1969), Papá del saxo tenor.
Después de su "Cuerpo y Alma" (1939), algo cambió para siempre en el jazz.
Salud, maestro...


El Blues y sus verdades



Oliver Nelson nació el 4 de junio de 1932 en San Luis (Missouri), en un entorno altamente influenciado por la música: su hermano era saxofonista y había tocado con Cootie Williams en los años 40, y su hermana cantaba y tocaba el piano. Nelson empezó sus estudios de piano a los de seis años, y los de saxo a los once años. Desde 1947, colaboró en diferentes bandas “de territorio” en San Luis, para, en 1950, pasar a formar parte durante un año de la Big Band de Louis Jordan, donde se encargaba de los arreglos y tocaba el saxo alto.
Tras realizar el servicio militar en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, volvió a Missouri y se dedicó al estudio de solfeo, composición y teoría musical en las Universidades de Washington y Lincoln, graduándose en 1958.
Tras la graduación, Nelson se trasladó a Nueva York, donde tocó con Erskine Hawkins y Wild Bill Davis, mientras trabajaba de arreglista en el Teatro Apollo de Harlem. También colaboró con la Louie Bellson Band en la Costa Oeste, y en ese mismo año empezó a grabar discos con grupos pequeños. Desde 1960 a 1961 tocó el saxo tenor con Quincy Jones, tanto en su gira americana como europea.

Después de seis álbumes como líder entre 1959 y 1961 (en los que contó con la colaboración de músicos de la talla de Kenny Dorham, Johnny Hammond Smith, Eric Dolphy, Roy Haynes, King Curtis y Jimmy Forrest) llegó su gran éxito al grabar el disco que le encumbró a la cima del jazz: "The Blues and the Abstract Truth” Para el sello Impulse!, que contiene la conocida "Stolen Moments". Este álbum le dio fama como compositor y músico, y son de esos que quedan registrados a fuego en la memoria.
Este, en particular, se me ha quedado fijado por dos razones:

Una: gracias a él conocí a un gran amigo, Manuel (hoy residente ilegal en Estados unidos). Lo escuchamos tantas veces que los surcos del vinilo prácticamente desaparecieron. La verdad (abstracta o no) fue cruel con él y nuestra cercanía: vendió su flauta (y otras pertenencias) y emigró. Nunca más lo vi. En un homenaje algo masoquista, dejé de escuchar "Stolen Moments" por muchos años. No sonó igual nunca más sin él y su instrumento siguiendo nota a nota el solo de Eric Dolphy.

Dos: el título ese de "El blues y la verdad abstracta" me llevaron (y me llevan aún) a buscar un significado más profundo que el simple título para un álbum.
En el libro El sello que Coltrane Impulsó. Impulse Records: la historia, su autor, Ashley Kahn, comenta que otra particularidad del sello impulse eran esos títulos , que siempre tenían algo de "aguda definición", sofisticada y poética que a la vez mostraban un orgullo subyacente por el género.
No me fue suficiente...
La búsqueda me llevó por sitios teológicos y filosóficos: De Descartes a Platón, De Ortega Y Gasset a Nietzsche, De Martín Heidegger a Julián Marías... Quizá algo más aprendí pero del título...nada.
El productor del disco Creed Taylor, que se sentía atraído por un aspecto inusual de la personalidad del saxofonista, dijo: "El título fue mío… Si el blues es una verdad, ¿por qué no añadir entonces "la verdad abstracta"? El artículo "el" estaba supuestamente allí: "El Blues". Era como si, y perdón por la expresión, nuestros hermanos blancos hubieran dejado caer el artículo "el". Una vez más, la idea funcionó".

Lo que más me sedujo fue algo de un tal a Antonio, en una página perdida de internet: "La verdad abstracta no tiene valor a menos que se encarne en los seres humanos que la representan, probando su disposición a morir por ella"
No se si Oliver Nelson con su saxo alto estuvo dispuesto a morir por esa verdad, pero a muchos, su espíritu plasmado en el disco "nos mató" para siempre.
El álbum es una exploración de la atmósfera y la estructura del blues. En este sentido, aunque no es jazz modal, puede ser visto como una continuación de la tendencia hacia una mayor simplicidad armónica y la sutileza que desarrolló Miles Davis en su “Kind Of Blue” de 1959.
Fue grabado en Febrero de 1961 y cuenta con un cartel de músicos notables: Freddie Hubbard en trompeta, Eric Dolphy en saxo alto y flauta (su última aparición en un álbum de Nelson a raíz de una serie de colaboraciones registradas para el Prestige), George Barrow en saxo barítono, Bill Evans en piano (su única aparición con Nelson), Paul Chambers en contrabajo y Roy Haynes en batería.

Tuvo dos carátulas. La que más me gusta:



La otra:



Los temas:
1 - Stolen Moments
2 - Hoe-Down
3 - Cascades
4 - Yearnin
5 - Butch y Butch
6 - Teenie's Blues

La música:

14 de noviembre de 2009

Cuando el rock venía marchando (II)



Thelonious Sphere Monk nació en Rocky Mount, Carolina del Norte, y vivió entre el 10 de octubre de 1917 y el 17 de febrero de 1982.
Su estilo interpretativo y compositivo, formado plenamente en 1947, apenas varió en los 25 años siguientes. Pianista fundador del bebop, tocó también bajo el influjo del hard bop y de la jazz modal. Es conocido por su estilo único de improvisación, así como por haber compuesto varios temas clásicos del repertorio jazzístico, destacando "'Round Midnight", "Straight No Chaser", "52nd Street Theme" y "Blue Monk".

Durante la década de 1960, Monk obtuvo notables éxitos con álbumes como "Criss Cross", "Monk's Dream", "It's Monk Time", "Straight No Chaser", y el fantástico "Underground" -registrado entre el 14 y el 21 de diciembre de 1967-, con Charlie Rouse en saxo tenor, Larry Gales en contrabajo, Ben Riley en batería y el maestro del vocalese Jon Hendricks interviniendo en el corte "In Walked Bud".
En el estudio de grabación había otra personita, su hija Barbara y fue motivo para dos de los títulos: por su apodo Boo Boo, papá Monk compuso "Boo Boo´s Birthday", y por el nombre de la escuela a la que asistía, surgió el título de "Green Chimneys".
Pero eran los finales de los '60 y la compañía Columbia/CBS Records estaba dejando de dar prioridad a los músicos de jazz y comenzando a orientarse hacia la audiencia del rock.
Monk no sólo debió afrontar este desinterés de la grabadora sino también el comienzo del deterioro de su salud.
"Underground" fue su anteúltimo trabajo de estudio y un reconocimiento a la joven subcultura rockera que venía floreciendo y el último presentando al cuarteto que lo acompañara durante toda la década.
El arte de portada (John Berg y Richard Mant del Horn Grinner Studios) se llevó el Grammy del año y muestra a Thelonious como un revolucionario dispuesto a resistir, con el piano como un arma más, enclaustrado en el sótano de su apartamento con imágenes sugerentes. Preparado para una guerra contra la incomprensión, rodeado de suficientes alimentos e íconos propios de los miembros de la resistencia francesa de la Segunda Guerra, incluyendo un coronel nazi secuestrado.
Disco emblemático de audiencia obligada…



1 - Thelonious
2 - Ugly Beauty
3 - Raise Four
4 - Boo Boo's Birthday
5 - Easy Street
6 - Green Chimneys
7 - In Walked Bud

Cuando el rock venía marchando (I)



Charles Mingus nació el 22 de abril de 1922 en Nogales, Arizona, sin embargo se crió en el área de Watts, en Los Ángeles, California. Su familia tenía antecedentes suecos y afroamericanos por parte de sus abuelos paternos, y nacionalidades chinas y británicas por parte de sus abuelos maternos. A pesar de esto, creció en un entorno familiar estricto y discriminatorio.
Estudió el trombón en un principio, pero dada la incompetencia de su profesor, desvió su atención hacia el chelo. Un amigo suyo, conocedor de las ideas antirracistas de Mingus, le advirtió que estaba ensayando con un instrumento más propio de blancos que de negros lo que hizo que se dedicara al estudio del contrabajo.
Escribió, en 1972, siete años antes de morir, su autobiografía, "Beneath The Underdog" ("Menos Que Un Perro"), obra muy interesante, no sólo porque ayuda a comprender al músico, sino que, además, describe muy bien el ambiente que había cuando él vivió, y critica la sociedad racista que a él le tocó vivir.
Una enfermedad degenerativa muscular acabó con su vida en 1979; sus cenizas se esparcieron en el río Ganges.

Como sostiene Nat Hentoff, el jazz es, en un sentido fundamental, una historia de individualistas intransigentes.
Charles Mingus fue, quizás, quién más caro pago esa rebeldía.
Cuando en la década de 1960 el rock comenzaba a invadir la escena musical por todos los costados, Mingus alcanzó su punto más bajo.
Rara vez aparecía en público y durante el día se lo veía vagando, extrañamente apagado y abstraído. Para colmo, su casa había sido robada cuatro veces. Afortunadamente, le dejaron el Steinway y los bajos.
No obstante su decaimiento, seguía hablando de proyectos.
Uno de ellos fué el el incomparable "Let My Children Hear Music" grabado entre el 23 de setiembre y el 18 de noviembre de 1971.
Cuando Hentoff le preguntó el porqué del título, Charles contestó:
"El rock está por todos lados. Mucho de los que los chicos oyen es ruido. El rock es muy limitado en cuanto a lo que expresa, y en la forma en que lo expresa... lo poco que tiene para decir. Pero los chicos son capaces e oír más, mucho más".
Refiriéndose al disco, Mingus agradeció productor Teo Macero por "sus incansables esfuerzos en producir el mejor álbum que he hecho". Desde su lecho de muerte en México en 1979, envió un mensaje a Sy Johnson (que fue responsable de muchos de los arreglos del disco), diciendo que "Let My Children Hear Music" fue el disco que más le gustó de su carrera.
No hay palabras suficientes para recomendar como se merece este disco.
Advertencia para sensibilidades especiales: en algunos pasajes puede que se te caigan algunas lágrimas


Charles Mingus en contrabajo, Charles McPherson en saxo alto, James Moody y Bobby Jones en saxos tenores, Snooky Young, Lonnie Hillyer y Joe Wilder en trompetas, Julius Watkins en corno francés, Charles McCracken en cello, Sir Roland Hanna en piano, Hubet Laws en flauta, Dannie Richmond en batería... y muchos más
(Créditos completos en: http://www.allmusic.com/cg/amg.dll?p=amg&sql=10:axfexqwgldte~T2)

1 - The Shoes of the Fisherman's Wife Are Some Jive Ass Slippers
2 - Adagio Ma Non Troppo
3 - Don't Be Afraid, the Clown's Afraid Too
4 - Taurus in the Arena of Life
5 - Hobo Ho
6 - The Chill of Death
7 - The I of Hurricane Sue

11 de noviembre de 2009

Jazmines y Noviembres...



Un blues en mi vida. Y la memoria que repite un nombre: Ignacio...

Siete décadas de "esa" nota blue



Blue Note Records, cumplió 70 años.
Son setenta abriles de buen hacer y buen jazz, que el sello norteamericano celebra con variadas publicaciones, entre discos y libros.

Fundada en enero de 1939 por Alfred Lion y Francis Wolf y relanzada hace 25 años por el actual presidente Bruce Lundvall, tomó su nombre de la característica nota "azul" del blues y el jazz y ahora pertenece al Grupo EMI. Aunque siempre ha estado vinculada al jazz, también forman parte de su sello grandes nombres del blues, el soul y el gospel.
La Segunda Guerra Mundial interrumpe durante los comienzos del sello, que vuelve con fuerza a mediados de los años 40, con una panorama jazzístico muy diferente, y los reyes del momento se llamaban Duke Ellington y Count Basie, y su palacio el Cotton Club. Pero también surgieron con fuerza voces femeninas como las de Billie Holiday, Dinah Washinton y Betty Carter, madres musicales de otras de hoy en día como Norah Jones, Patricia Barber y la mexicana Lila Downs, u otras anteriores como Cassandra Wilson y Dianne Reeves, las reinas de los 80.
"Blue Note" es jazz y el jazz, como decía García Lorca, es una de las "únicas cosas que Estados Unidos ha dado al mundo junto a los rascacielos y los cócteles"; un género que realmente nadie sabe como describir, tal y como comentaba Louis Armstrong: "Hombre!, si tienes que preguntar qué es el jazz, nunca lo vas a saber."
Lo que sí parece que está claro es que "la vida se parece mucho al jazz... mejora cuando improvisas", razonaba George Gershwin.

En dos discos compactos titulados "Essential Blue Note", se recogen temas emblemáticos de 38 artistas, en un abanico de lo más variado que va desde Miles Davis a Norah Jones, de Us3 a John Coltrane, de Lila Downs a Duke Ellington, o de Keren Ann a Billie Holiday.
Pero en palabras del propio Bruce Lundvall, que se recogen en el libro, Blue Note son los artistas, ya que ellos "sacan adelante este negocio, y cuando aparecen artistas originales el negocio echa a andar, no hay duda acerca de esto. No somos más que gente corriente del negocio, del tipo de los que llevan las compañías y trabajan en los sellos... así que tienes que elegir los artistas adecuados. Y creo que de esos tenemos un montón."

Por su parte, la editorial Jazz Prezzo reeditó "The Blue Note Years: The Photography of Francis Wolf and Jimmy Katz".
El volumen contiene una colección de imágenes, muchas de ellas inéditas, que en palabras de sus editores constituyen “un recorrido por la historia del jazz moderno”. El libro incluye dos cedés con temas relacionados con las fotografías -muchas de ellas fueron tomadas en sesiones de grabación que pasaron a la historia del jazz como discos legendarios- y artículos firmados por personajes relevantes de la historia de "Blue Note", como el productor Michael Cuscuna, el ingeniero de sonido Rudy Van Gelder o el propio Bruce Lundvall, actual presidente de la compañía.

Otro registro editado recientemente para conmemorar este 70º aniversario de su fundación, es el doble cd del grupo "The Blue Note 7", grabado entre el 27 y el 28 de mayo de 2008. En él, un combo de 'all-stars' integrado por el trompetista Nicholas Payton, los saxofonistas Ravi Coltrane y Steve Wilson (que también ejerce de flautista), el guitarrista Peter Bernstein, el pianista Bill Charlap, el contrabajista Peter Washington y el batería Lewis Nash se enfrentaron a una gran dificultad: sin ánimo de comparaciones, recrearon en un cd, los mismos temas que aparecen en el restante de la edición y que recoge siete perlas del catálogo histórico:“Mosaic” (de 1961 y aparecida en el disco del mismo título de Art Blakey and the Jazz Messengers de 1961), “Inner Urge” (de 1964, del disco homónimo de Joe Henderson), “Search for Peace” (The Real McCoy, McCoy Tyner, 1967), “Little B’s Poem” (Components, Bobby Hutcherson, 1965), “Criss Cross” (Genius of Modern Music, Volume Two, Thelonious Monk, 1951), “Dolphin Dance” (Maiden Voyage, Herbie Hancock, 1965), “Idle Moments” (de Duke Pearson, incluido en el disco homónimo de Grant Green, 1963) y “The Outlaw” (The Outlaw, Horace Silver, 1958).



Aquí quedan dos ejemplos (cuatro temas):
"Mosaico": el original de Art Blakey del 2 de Octubre de 1961 (Freddie Hubbard en trompeta, Curtis Fuller en trombón, Wayne Shorter en saxo tenor, Cedar Walton en piano, Jymie Merrit, en contrabajo y Art en batería) y el reciente de los Blue Note 7.
"Idle moments": el original de Grant Greeen (Joe Henderson en saxo tenor, Bobby Hutcherson en vibráfono, Grant en guitarra, Duke Pearson en piano, Bob Cranshaw en contrabajo y Al Harewood en batería) y el de los Blue Note 7.
Como se dice por aquellas latitudes... enjoy!



Como el jazz... pero para leer



En 1967, Adam Walker, un joven poeta ávido de vida y literatura, estudia en la Universidad de Columbia, se opone a la guerra de Vietnam y es muy apuesto. Una noche, en una fiesta de estudiantes, conoce a una pareja de franceses sofisticados, Rudolf Born y Margot. Tras varios días en que ambos ejercen su ambigua seducción sobre el inocente americano, Rudolf, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará. Adam ya sospecha que quizá el profesor sea un hombre peligroso, pero no puede resistirse a su oferta. Y tampoco se resistirá a la insinuante Margot... Pero, en estos juegos peligrosos, ¿quién es la presa y quién el cazador?

Donna Seaman de Booklist la ha catalogado como una novela policíaca erótica y agudamente filosófica: "Con unos personajes fascinantes, una estructura en espiral y un final digno de Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas, es una novela de un suspense impecable, inteligente e inquietante"

Don Mc Leese no se ha quedado atrás: "Posiblemente nos encontramos ante la mejor novela de Auster, de un virtuosismo y una profundidad notables, que combina sus investigaciones posmodernas sobre la naturaleza de la ficción y la esencia de la identidad con temas eternos, el bien y el mal, la culpa y la redención. Si no es el Crimen y Castigo de Paul Auster, al menos debe ser sus Memorias del subsuelo"

Como en el jazz hay de todo: arribas, abajos, alegrías y tristezas, preguntas y respuestas... intriga, confesiones, sueños, erotismo y pasión... sorpresas fundamentalmente.

Como no me va la crítica de libros tan sólo puedo coincidir con la escritora valenciana María Aixa Sanz: "El lector es una marioneta en las manos de Auster como lo son todos los protagonistas de Invisible, pero en Invisible nada es lo que parece. Auster nunca es aburrido. Nada en su escritura es predecible. El riesgo, la aventura está servida y un abanico de posibilidades se abren delante de nuestros ojos en negro sobre blanco. Auster es el mago de lo impredecible y ante el mago solo puedes quitarte el sombrero.
Para Adam Walker conocer a Born y a Margot es un hecho que le marca la vida, un punto de inflexión en su existencia, aunque más tarde, 40 años después cuando decide escribir una especie de biografía, comprobará como hubo otros muchos acontecimientos que le cambiaron para siempre. Auster ha imprimido a esta novela un ritmo trepidante, a ratos opresor y asfixiante, nos muestra como la vida es de todo menos un festival. Invisible es una buena novela, tal vez la más dura y triste de Auster, también la más cercana y para aquellos lectores que se acerquen a ella y lean la sinopsis solo decirles, que la sinopsis solo es el principio de esta historia donde nada es lo que parece. Donde el lector solo tiene una obligación dejarse llevar."

Hoy entré a un shopping con la idea de comprarme un reproductor de mp3.
Pero desde la vidriera de una librería, el nuevo y tan esperado libro de Paul me sonrió...
El adminículo para transportar música esperará...
La portada, abajo... el jazz codificado en liteartura, adentro

9 de noviembre de 2009

El Ciudadano



Hugo Fattoruso, compositor, arreglista, multi-instrumentista y vocalista, ha tenido un profundo efecto sobre la música uruguaya.
Con originalidad, virtuisismo y temperamento fue el Alma Mater de leyendas como “Los Shakers”, “Opa” y “Grupo del Cuareim”.
Comenzó su carrera musical a los cuatro años.
Para cuando tenía nueve años su padre Antonio en "bajo invertido" (con una escoba como cuello y una sola cuerda) formó "El Trío Fattoruso", con su hermano Osvaldo en batería, y él en acordeón.
Así se presentaron en festivales callejeros abarcando una variedad de estilos característicos de los carnavales de entonces: boleros, ritmo de murgas y tangos, lo que le permitió descubrir una riquísima educación no formal en tan dispares estilos musicales.
A los 16 años, Hugo trasladó su experimentación al bajo eléctrico en "The Hot Blowers", una banda de swing que viajó por toda América Latina a finales de 1950.
Quizá sea entonces cuando sus conceptos de improvisación e interacción musical hacen el milagro en su talento...
Comienzan los '60, y ahí estaba el rock, sacudiendo al mundo y también sus inquietudes… nacen Los Beatles Montevideanos: "Los Shakers", con Hugo y Osvaldo componiendo y cantando desde sus guitarras, Roberto "Pelín" Capobianco en bajo y Carlos "Caio" Vila en batería... nuevo gran éxito en toda América Latina, ya que fueron capaces de plasmar la complejidad armónica de la bossa nova, la canción urbana y el candombe.
Paralelamente, con Jaime Ross y Eduardo Mateo, crean las bases fundacionales de "sonido" montevideano.
A finales de 1960 la influencia del jazz y del ritmo afro-uruguayo del candombe, lo llevó a Nueva York, donde formó el grupo "Opa".
En “Opa” Hugo tocaba los teclados y cantaba, mientras que su hermano Osvaldo se encargaba de la batería con una maestría que aún sigue desarrollando como nadie. Completaba el trío un amigo de la niñez: Ringo Thielmann en el bajo.
"Opa" mezcló jazz y rock, armonías y ritmos brasileños con candombe, lo que fue reconocido como una nueva gran voz de naciente "jazz latino" de entonces.
Desde ese momento, Hugo se convirtió en invitado especial de grandes nombres como Hermeto Pascoal y Ron Carter, Milton Nascimento y Chico Buarque de Holanda, Djavan y Geraldo Azevedo, Nana Vasconcelos y Toninho Horta, Hiram Bullock y Vernon Reid, Don Cherry y Giovanni Hidalgo, Frank Zappa y Yahiro Tomohiro.
Montevideo, la ciudad que lo vio nacer en 1943, al fin despertó, se sacudió la modorra cultural y oficialmente lo nombró hoy lo que fue siempre: Ciudadano Ilustre.
Salud Maestro!



Desde su disco en solitario"Ciencia Fictiona", de 2004, quedan colgados cuatro temas: "Nueva", "Omnibus" (con Osvaldo en batería), su concepción "monkeana" en "Ruby My Dear" y "Vila Belmiro"



7 de noviembre de 2009

El cincuentenario de un totem



Este año se cumplen 50 años exactos de la grabación de un clásico de clásicos.
Quizá el disco más importante de su era, considerado como un monumento a la modernidad.
Oficiosamente, es el más vendido de todos los clásicos del jazz de la historia.
Se dice que, en la Iglesia del jazz es como una reliquia sagrada.
Se dice que en un caso hipotético en el que desapareciera de la capa de la tierra todo rastro de la música de jazz, bastaría con este disco para poder explicar el género.
El tiempo: diez horas de grabación.
El lugar: el celebérrimo y ya desaparecido estudio de la Columbia Records de la Calle 30 de Nueva York, construido sobre una antigua iglesia armenia y con la extraordinaria acústica que ofrecía sus salas de madera.
Los protagonistas: Miles Davis en trompeta liderando un grupo excepcional de músicos como Julian "Cannonball" Adderley en saxo alto, John Coltrane en saxo tenor, Wynton Kelly y Bill Evans al piano, Paul Chambers en contrabajo y Jimmy Cobb en batería.
Repartidas en dos sesiones celebradas el 2 de marzo y el 22 de abril de 1959, estos hombres llegaron al estudio con lo mínimo y salieron con algo eterno.
Instauraron una mística y la leyenda de haber creado una joya prácticamente en una sola toma.
Nada de standards ni ensayos. Como cuenta Bill Evans en la contraportada del disco, ninguno de los músicos había leído las partituras antes de grabar. De hecho, Miles las había compuesto la noche anterior, una por una. No eran partituras completas, sino breves esbozos de unas melodías sobre las que los músicos debían aplicar las normas de la improvisación modal y su propio genio. Sólo un corto ensayo y a grabar.
La figura misteriosa del personaje de Miles redobló el atractivo del álbum.
Distante, elegante, siempre inspirado, e intransigente tanto en el arte como en la vida, Davis fue, y sigue siendo, un héroe para los aficionados al jazz, para los afroamericanos y para la comunidad musical internacional.
Desde su muerte, en 1991, la leyenda de Davis no ha hecho más que magnificarse.
Pero incluso en vida, Kind Of Blue era considerado por una gran mayoría como su obra maestra más característica.

Las notas del LP original, contratapa de la reedición en CD y los cinco temas para escuchar y descargar... si lo prefieren.





2 de noviembre de 2009

Impacto milanés



El pianista italiano Stefano Bollani (nacido en Milán el 5 de diciembre de 1972 ) pertenece a esa generación de jóvenes músicos europeos que se siente igualmente identificado con el jazz americano, la música europea y las tradiciones populares, dejando su impronta personal en todo aquello que interpreta. En lugar de apelar a virtuosos efectos, Bollani aplica una pulida técnica sin dejar a un lado su versatilidad y buen sentido del humor. En sus composiciones logra un confortable equilibrio entre melodías claramente delineadas y estructuras abiertas, lo que hace de este pianista un músico imprescindible para el jazz contemporáneo.
Su más reciente trabajo se titula "Stone In The Water" y fue grabado para el sello ECM en Nueva York, en Octubre de 2008 junto al contrabajista Jesper Bodilsen y al baterista Morten Lund.

Nuestro "informante" Ted Gioia, acaba de publicar en el sitio jazz.com su crítica del disco (http://www.jazz.com/music/2009/11/2/stefano-bollani-orvieto), haciendo referencia a su segundo corte, "Orvieto", composición del contrabajista del trío.
En una "traducción libre" de mi parte, Gioia expresa:

"La tradición del piano jazz en Italia es muy distinguida, con artistas como Enrico Pieranunzi, Franco D'Andrea, Dado Moroni, y Giorgio Gaslini que han establecido "la norma" durante varios años, con una impresionante lista de trabajos.
Sin embargo, pese a la calidad de su música, estos artistas son en su mayor parte olvidados por los críticos de América cuando deben votar en sus encuestas y entregar los honores al "mejor del año". Sin embargo, Stefano Bollani está resultando ser muy difícil de ignorar. Sus improvisaciones son frescas y sin ataduras a convencionalismos. Una vez más, en éste nuevo disco, Bollani reúne lo mejor de sí. Toque claro y nítido. Se acompaña con bajo y batería pero sin eclipsar a sus compañeros. En su música se destaca el fraseo rítmico de avanzada sin distraerse en desplazamientos excéntricos. En su lugar, permite que la intencionalidad de sus líneas melódicas encuentre su propio camino. Es probable que su única limitación sea el público, su audiencia, que siempre tienta a recurrir a métodos extravagantes y ostentosos trucos. Sólo el tiempo lo dirá, pero cuenta conmigo como un admirador."

Ted le asigna 93 puntos sobre 100, pero nada mejor que comprobarlo con nuestros propios oídos