15 de octubre de 2021

Murakami y el Jazz #16

Y bien, con esta entrada llegamos al final de la serie. 

"Primera persona del singular" es la más reciente publicación de Haruki Murakami, un libro de cuentos que reúne ocho relatos basados en recuerdos de adolescencia y juventud que difuminan las fronteras entre realidad y ficción y hacen saltar por los aires los límites entre la imaginación y el mundo real.
Son cuentos sobre amores perdidos, relaciones truncadas, soledad, adolescencia, reencuentros y, sobre todo, la memoria del amor, porque, como asegura un narrador que bien podría ser el propio Murakami, "nadie podrá arrebatarnos el recuerdo de haber amado o de haber estado enamorados alguna vez en la vida".
Las guiñadas "jazzísticas" aparecen en tres de los cuentos y ninguna refiere específicamente a un disco en particular. Por lo tanto, advierto que este final de serie estará "intervenido" con música de una antología de John Coltrane (para volver a introducir un tema ya presentado) y álbumes clásicos que se me ocurrieron como simple lector.


*Charlie Parker Plays Bossa Nova*

Este relato, nos cuenta lo que le ocurrió a un joven estudiante después de escribir, para una revista universitaria, la reseña de un disco de Charlie Parker donde Bird interpreta clásicos de la bossa nova acompañado por el pianista brasileño Antonio Carlos Jobim. En la reseña no sólo habla de las virtudes del disco, sino de los músicos que acompaña al saxofonista, como el guitarrista Jimmy Raney o el baterista Roy Haynes. También describe las ocho canciones que componen el álbum, expresando sus sorpresas ante la fusión del saxo de Parker y el piano de Jobim.
Al terminar la transcripción de su propia reseña, el narrador confiesa su "travesura", ya que dicho disco nunca existió. Sin embargo, por entones nadie se percató del engaño debido a porque lo perfecto y creíble que lo hizo.

Bird ha vuelto.

¿No se estremece el lector, exultante y lleno de expectación, al escuchar la noticia? Vuelve, intacto, el vigor de antaño y resurge alzando el vuelo cual ave fénix, recibiendo vítores de bienvenida allá por donde pasa, desde Novosibirsk hasta Tombuctú, brillando con luz propia y decidido a iluminar el mundo con renovados bríos.

Estamos en 1963. Han transcurrido varios años desde la última ocasión en que tuvimos constancia pública de nuestro querido Charlie Parker, o Bird, como es conocido por la mayor parte de sus fieles seguidores. ¿En qué lugar se encuentra retirado en estos momentos? ¿A qué se dedica? Estas son las preguntas que todos los aficionados al jazz del mundo llevan haciéndose mucho tiempo. Pese al largo mutismo que lo rodea, que sepamos no ha fallecido. Si así hubiera sido, nos habrían llegado noticias e informaciones al respecto. Preveo que algún avezado alzará la voz para señalar que tampoco tenemos indicio alguno de que esté vivo.

La última vez que supimos algo de Bird fue cuando su mecenas, la baronesa Nica, le permitió instalarse en su lujosa mansión para pasar allí su convalecencia. Diversos problemas de salud lo asediaban y su condición de heroinómano era un secreto a voces para cualquier buen aficionado al jazz. Corrieron rumores de que, además del letal polvo blanco, una grave pulmonía, diversas afecciones internas, dolorosos síntomas de diabetes e incluso de enfermedad mental lo mantenían postrado. Aunque la fortuna de seguir vivo entre semejante grado de adversidad pueda haberlo acompañado, no así lo habrán hecho la fuerza y la energía necesarias para retomar su actividad musical, de modo que poca más opción le quedó aparte de retirarse de los escenarios y de la escena pública para convertirse en una leyenda viva y hermosa del jazz. Corría el año 1955.

Ocho años después, en el verano del presente año, 1963, volvemos a tener noticias de él. Con su inseparable saxo alto y sin tiempo que perder, se ha encerrado en un estudio de grabación a las afueras de Nueva York y, raudo como el rayo, ha alumbrado una nueva obra, ¡un elepé que lleva por título Charlie Parker Plays Bossa Nova!

¿Suena poco plausible?

Pues vayan ustedes preparándose y agárrense fuerte porque es cierto.

Así comienza un artículo que escribí para una revista universitaria, el primero que conseguí publicar en mi vida y por el que incluso obtuve una modesta remuneración.

Naturalmente, no existe ningún disco titulado Charlie Parker Plays Bossa Nova. Charlie Parker murió el 12 de marzo de 1955, y la bossa nova llegó a territorio estadounidense en 1962, introducida por músicos como Stan Getz. Pero no es improbable que Bird hubiese mostrado interés por ese estilo nuevo en caso de haber vivido en la década de los sesenta, y, por qué no, que se hubiera animado a adoptarlo en sus interpretaciones. Partiendo de semejante suposición, inventé un disco fruto de esa hipotética adopción musical e ideé una reseña ficticia del mismo, lo cual resultó en el artículo mencionado y transcrito en parte en estas páginas.

La gracia del asunto reside en que el editor jefe de la revista universitaria que accedió a publicarlo creyó de veras en la existencia del disco y tomó mi crítica como auténtica y genuina, sin sospechar de su autenticidad. Su hermano menor, buen amigo mío, le habló de mis virtudes con la pluma e hizo de promotor de mi causa (la revista llegó a publicar cuatro únicos números antes de echar el cierre, en el tercero de los cuales apareció mi reseña).

La narración continua con el estudiante ya convertido en un escritor importante, unos cuantos años más tarde. Paseando por Nueva York entra a una tienda de discos de segunda mano y, con sorpresa, encuentra el álbum que había inventado. Es exactamente igual, con todas las características que presentó en su reseña. Cuesta 35 dólares y por varios minutos titubea entre comprarlo o no. Al final no lo compra porque piensa que es un simple engaño. 

Sucedió en Nueva York, donde residí por algún tiempo debido al trabajo. Cierta tarde, con abundante tiempo libre por delante, salí de mi habitación de hotel para dar una vuelta y acabé entrando en un modesto establecimiento de discos de segunda mano situado en la calle Catorce Este. Se me ocurrió echar un vistazo a la sección de Charlie Parker y ahí encontré un disco que llevaba por título Charlie Parker Plays Bossa Nova. Tenía aspecto de edición pirata. La funda exterior era blanca, la portada carecía de foto o ilustración y en ella solo había el título, impreso en bastos caracteres negros, mientras que en la contraportada se detallaban la lista de temas musicales incluidos y el elenco de músicos participantes. Tanto los nombres de los músicos como el título y el número de los temas coincidían a pies juntillas con los que yo había seleccionado para mi disco ficticio. Asimismo, al igual que en mi reseña, Hank Jones al piano sustituía a Carlos Jobim en dos únicos temas.
(...)
Extraje el disco de su funda y comprobé que el adhesivo central era tan blanco como la funda y que en él también aparecían escritos los títulos de los temas en el orden correspondiente, pero no encontré ni el nombre ni el logotipo de casa discográfica alguna. Presté entonces atención a los surcos del vinilo. En efecto, en ambas caras podían apreciarse los cortes del inicio de cada uno de los cuatro temas. Fue entonces cuando tomé la resolución de pedirle al joven de pelo largo apostado tras el mostrador que me permitiera escucharlo. Negó con la cabeza y lamentó que el tocadiscos de que disponía la tienda estuviera estropeado. Lo sentía mucho.

Una etiqueta adherida a la funda indicaba que el precio era de treinta y cinco dólares. Me sumí en la indecisión de si comprarlo o dejarlo, hasta que, finalmente, me decanté por lo último y abandoné el local con las manos vacías. Sin duda, no podía tratarse más que de una broma sin gracia. A falta de nada mejor en que pasar el rato, alguien se había tomado la molestia de crear un disco a imagen y semejanza del que yo describía en mi artículo, aunque solo en la portada, claro. Habría localizado cualquier elepé con cuatro cortes en cada cara, despegado la etiqueta empapándola en agua, y adherido con pegamento la suya propia, elaborada con sus propias manos. Pagar treinta y cinco dólares por semejante tomadura de pelo se me antojaba de lo más estúpido.
(...)
A última hora de la mañana siguiente salí del hotel y volví a dirigirme al mismo lugar. En su interior, un hombre de mediana edad, de pelo lacio y con el cuello del jersey deshilachado, sorbía café y leía las páginas deportivas de un periódico, sentado tras el mostrador. Un reconfortante aroma a café recién hecho se extendía tenuemente por todo el local mezclándose con vieja música de Pharoah Sanders emitida desde el techo por caducos altavoces, sin un solo cliente todavía a esas horas, a excepción de mí. Tenía el hombre toda la pinta de ser el dueño de la tienda. Repasé de inmediato la sección de Charlie Parker, sin éxito. No hallé, entre los demás, el disco del día anterior. Qué raro. Recordaba haberlo devuelto a su sitio después de llevarlo hasta el mostrador. No quise darme por vencido y revisé todos los cajones de la sección completa de jazz. Seguro que lo deposité entre otros discos, eso debió de ocurrir. Después de hurgar concienzudamente, me vi obligado a tirar la toalla, con la certeza al menos de saber que allí no estaba. ¿Se había vendido acaso en un intervalo de tiempo tan corto? Abordé al hombre del mostrador:

—Disculpe, no consigo localizar un disco que vi ayer en la tienda...

—¿Qué disco busca? —inquirió, sin levantar la vista de las páginas de The New York Times.

Charlie Parker Plays Bossa Nova —repliqué sin rodeos.

El hombre dejó el periódico, se quitó las viejas gafas de montura metálica y alzó lentamente la vista hacia mí.

—Perdone, ¿le importaría repetirme el título?

Así lo hice. El hombre, tras un pausado sorbo a su café y un levísimo movimiento de cabeza hacia ambos lados, dijo:

—No existe el disco por el que usted pregunta.

—Lo sé. Y, sin embargo...

—Ahora bien, si le interesa Perry Como Sings Jimi Hendrix, creo que todavía tenemos alguno.

Supe que se trataba de una broma en cuanto oí mencionar el nombre de Perry Como. Aquel hombre era de esos que no sonríen cuando bromean.

—El caso es que puedo asegurarle que lo vi aquí, en esta tienda —me sentí obligado a aclarar—. Naturalmente, debía de tratarse de una tomadura de pelo, de eso no cabe duda.

—¿Dice que lo vio aquí?

—Como lo oye. Ayer por la tarde.

Procedí entonces a describir la cubierta y demás detalles: número de temas, títulos, etcétera. No olvidé mencionar la etiqueta con el precio marcado, treinta y cinco dólares.

—¿No lo habrá confundido con otro? —El hombre se mantenía remiso a admitir mi relato—. Le aseguro que no hemos tenido ningún disco con las características que usted enumera. Soy yo quien se encarga de adquirir los discos que ponemos a la venta. Nadie más. También les pongo el precio. Así que ya me contará... Si me hubiera topado con semejante rareza, le aseguro que lo recordaría.

Negó de nuevo con la cabeza, se colocó las gafas y reanudó la lectura de las páginas deportivas del diario. De pronto, como si una fugaz idea hubiera cruzado rauda por su mente, volvió a quitarse las gafas y, aguzada la mirada, los ojos entornados, me miró fijamente.

—Ahora bien, si, por remota que parezca la posibilidad, acabase usted dando con él, no dude en comunicármelo, por favor.

El relato finaliza con un sueño que tiene el protagonista muchos años después, en el cual se le aparece Charlie Parker y toca "Corcovado", una de las piezas de bossa nova del disco inexistente. Luego de su interpretación, Parker comienza a hablarle de su corta vida y el autor piensa en su primera novela que se publicó cuando él tenía la misma edad que Bird al morir, 34 años.  A partir de la muerte del saxofonista y de nacimiento de escritor, comienza un diálogo constante entre lo vital y lo trivial del tiempo.

¿Con qué música "ilustrar" este cuento?
En principio, se me ocurre pensar que, "el viejo disco de Pharoah Sanders" que está escuchando el vendedor de discos, bien podría ser el disco debut del saxofonista como líder, desde una edición conmemorativa que incluye consideraciones de Sanders sobre diversos tópicos, extraídos de distintas entrevistas.

 

Pharoah Sanders Quintet
Pharoah's First

1 - Seven By Seven
2 - Bethera
Entrevistas:
3 - Bernard Stollman Meets Pharoah Sanders
4 - Coming To New York
5 - Meeting Sun Ra
6 - Meeting John Coltrane
7 - Comments On Other Musicians
8 - Playing With Don Cherry
9 - The Scene
10 - Why The Music Changes

#1 y #2:
Pharoah Sanders (saxo tenor), Stan Foster (trompeta), Jane Getz (piano), William Bennett (contrabajo), Marvin Pattillo (percusión).
Grabados en el Loft Studio del ingeniero de sonido Jerry Newman, Nueva York, el 10 de setiembre de 1964.

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Si bien el autor ficciona el disco inexistente de Charlie Parker como un álbum cuya "funda exterior era blanca, la portada carecía de foto o ilustración y en ella solo había el título, impreso en bastos caracteres negros", la publicación Granta encargó al ilustrador Jon Grey un diseño "posible" del arte de tapa, para presentar el cuento en su número de agosto de 2019. 
Y entonces, nos sumamos a la fantasía...

Charlie Parker
Plays Bossa Nova

Lado 1
1 - Corcovado
2 - Once I Loved (O Amor em Paz)
3 - Just Friends
4 - Bye Bye Blues (Chega de Saudade)

Lado 2
5 - Out of Nowhere
6 - How Insensitive (Insensatez)
7 - Once Again (Outra Vez)
8 - Dindi

Charlie Parker (saxo alto); Hank Jones [#3 y #5], Antonio Carlos Jobim (pianos); Jimmy Raney (guitarra); Jimmy Garrison (contrabajo); Roy Haynes (batería).
Lugar y fecha de grabación sin identificar.

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Como cuando se hace la advertencia "no inteten hacer esto en casa", cabe insistir: este disco no existe.

Sin embargo, es cierto que Charlie Parker, como conjetura el autor, "hubiese mostrado interés por ese estilo nuevo en caso de haber vivido en la década de los sesenta". Ello puede deducirse si se considera su coqueteo con ritmos latinos a principios de 1950, como queda plasmado en la edición del sello Verve de 1995, con Bird formando parte de la orquesta de Machito, el pionero del jazz afrocubano.

Charlie Parker
South Of The Border

1 - Mango Mangue
2 - Okiedoke
3 - No Noise
4 - My Little Suede Shoes
5 - Un Poquito De Tu Amor
6 - Why Do I Love You?
7 - Tico-Tico
8 - Fiesta
9 - La Cucuracha {(sic) [a.k.a La Cucaracha]}
10 - Mama Inez
11 - Estrellita
12 - La Paloma
13 - Begin The Beguine
14 - Afro-Cuban Jazz Suite

Charlie Parker (saxo alto), acompañado por:
#1 a #3
Machito And His Afro-Cuban Orchestra
Mario Bauza, Paquito Davilla, Bobby Woodlen (trompetas); Gene Johnson, Fred Skerritt (saxos altos); José Madera (saxo tenor); Leslie Johnakins (saxo barítono); René Hernandez (piano); Roberto Rodriguez (contrabajo); José Mangual (bongós); Luis Miranda (congas); Machito (maracas); Ubaldo Nieto (tumbadoras).
Grabado en Nueva York, el 20 de diciembre de 1948 (#1 y #3) y en enero de 1949 (#2).
#4 a #8:
Walter Bishop, Jr. (piano), Teddy Kotick (contrabajo), José Mangual (bongós), Luis Miranda (congas), Roy Haynes (batería).
Grabado en Nueva York, el 12 de marzo de 1951.
#9 a #13:
Benny Harris (trompeta), Walter Bishop, Jr. (piano), Teddy Kotick (contrabajo), José Mangual (bongós), Luis Miranda (congas), Max Roach (batería).
Grabado en Nueva York, el 23 de enero de 1952.
#14
Machito And His Afro-Cuban Orchestra
Mario Bauza (trompeta y clarinete); Paquito Davilla, Harry "Sweets" Edison, Al Stewart, Bobby Woodlen (trompetas); Artista no identificado (clarinete); Gene Johnson, Fred Skerritt (saxos altos); José Madera, Flip Phillips, Sol Rabinowitz (saxos tenores); Leslie Johnakins (saxo barítono); René Hernandez (piano); Machito (maracas); José Mangual (bongós); Luis Miranda, Chino Pozo (congas); Ubaldo Nieto (tumbadoras); Buddy Rich (batería); Chico O'Farrill (arreglos y dirección).
Grabado en Nueva York, el 21 de diciembre de 1950.

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*With the Beatles*

El narrador de este cuento nos relata una vivencia de un momento de su adolescencia cuando, caminado por los pasillos del liceo, se cruza con una joven de la que no se acuerda de su rostro. Por tanto, no puede recordar si era bonita o no, tampoco si fue un sueño o no, pero se distinguía por llevar en sus manos el segundo álbum de los Beatles titulado With The Beatles, un disco que él recién escuchó cuando tuvo 35 años, ya que no le gustaban los Beatles en su época de estudiante. 

Ni en mi etapa como estudiante de secundaria ni después, tras mi entrada en la universidad, adquirí un disco de los Beatles. Cuando me disponía a escuchar música con la debida atención, me decantaba únicamente por el jazz o por la clásica. Compraba discos de jazz con la asignación que me entregaban mis padres y frecuentaba cafeterías y bares especializados en dicho género musical, en los que rastreaba el catálogo de vinilos de Miles Davis y Thelonious Monk entre otros, además de acudir a conciertos de música clásica siempre que me era posible.

Miles Davis
Milestones

1 - Dr.Jackle
2 - Sid's Ahead
3 - Two Bass Hit
4 - Milestones
5 - Billy Boy
6 - Straight, No Chaser
7 - Two Bass Hit (alternate take)
8 - Milestones (alternate take)
9 - Straight, No Chaser (alternate take)


Miles Davis (trompeta y piano en #2), Cannonball Adderley (saxo alto), John Coltrane (saxo tenor), Red Garland (piano), Paul Chambers (contrabajo), Philly Joe Jones (batería).
Grabado en el Columbia 30th Street Studio de Nueva York, el 4 de febrero (#3 a #9) y el 4 de marzo (#1 y #2)  de 1958.

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Thelonious Monk
Plays Duke Ellington

1 - It Don't Mean A Thing
2 - Sophisticated Lady
3 - I Got It Bad (And That Ain't Good)
4 - Black And Tan Fantasy
5 - Mood Indigo
6 - I Let A Song Go Out Of My Heart
7 - Solitude
8 - Caravan

Thelonious Monk (piano), Oscar Pettiford (contrabajo), Kenny Clarke (batería).
Grabado en Van Gelder Studio, Hackensack, Nueva Jersey, el 21 y el 27 de julio 1955.

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Avanzado el cuento, repleto de consideraciones sobre los Beatles, el protagonista nos narra hechos que ocurrieron en 1965, como la guerra de Vietnam, el descubrimiento del gato Iriomote en Okinawa y su relación amorosa con una joven compañera de estudios, llamada Sayoko, quien no era bonita, pero si popular, algo celosa, habladora y a quien tampoco le gustaban los Beatles:

Aquella primera novia era menuda y coqueta. Empezamos viéndonos una vez por semana durante las vacaciones escolares de verano. Recuerdo bien la tarde en que besé por primera vez sus cálidos y suaves labios y le metí la mano bajo el vestido blanco de tirantes para acariciar sus tentadores pechos sin quitarle el sostén. Recuerdo el tenue y reconfortante aroma a mandarina que emanaba de sus cabellos.

Apenas le interesaban los Beatles. Apenas le interesaba el jazz. Prefería la música orquestal de Mantovani y de Percy Faith, los temas populares al piano de Roger Williams y las canciones de Andy Williams o Nat King Cole, sintonías sosegadas, dulces y melosas para el recreo plácido de familias acomodadas (debe señalarse que en los años sesenta, la categorización de un artículo o producto de consumo en función de sus altas pretensiones comerciales no venía lastrada por tono acusatorio alguno ni desprecio de ningún tipo, al contrario de lo que ocurre hoy día). Al visitar su casa, me di cuenta de la gran cantidad de discos que tenía de ese estilo, burdamente englobado después bajo la etiqueta de easy listening. Ella se complacía en mostrármelos y hacérmelos escuchar en el tocadiscos de la sala de estar, equipado con un magnífico sistema de sonido estereofónico, recostados ambos en el sofá y dejando que nuestros labios saborearan la música rozándose entre sí en húmedos besos. Yo los días en que la familia se ausentaba y disponíamos ella y yo del sofá de la sala de estar a nuestro completo antojo, a lo que menos prestaba atención era al tipo de música que sonaba en el tocadiscos.
(...)
Mi novia tenía un hermano mayor y una hermana menor que no había comenzado aún el bachillerato pero que era cinco centímetros más alta que ella, y como casi todas las chicas de estatura notablemente mayor que la que les corresponde según su edad, no resultaba demasiado agraciada. Para colmo, y como si deseara subrayar lo que acabo de indicar, llevaba unas gruesas gafas de un buen número de dioptrías. Pese a ello, mi novia trataba a su hermana menor con grandes dosis de dulzura y cariño.

—¿Sabes? Mi hermana saca unas notas estupendas —señaló en cierta ocasión, lo cual no era decir mucho teniendo en cuenta los propios resultados escolares de mi novia, que eran tirando a mediocres. De hecho, tal vez mis propias notas no anduviesen muy distantes de las de su hermana.

En cierta ocasión, fuimos los tres juntos al cine. Da igual la circunstancia que tuvo que darse para que su compañía resultase ineludible, el caso es que acabamos viendo la película musical >Sonrisas y lágrimas< en un cine completamente abarrotado de público y sentados a escasa distancia de una de aquellas inmensas pantallas de cinemascope que se curvaban hacia los extremos, cosa que, recuerdo, me dejó los globos oculares extenuados. A mi novia le encantó la música y adquirió el disco de la banda sonora, que a partir de entonces escucharíamos sin descanso, aunque yo me quedaba, sin pensármelo dos veces, con la mágica interpretación de John Coltrane de "My Favorite Things", cosa que me ahorré decirle a ella, asumiendo que no me llevaría a ningún sitio hacerlo.

John Coltrane
Trane ~ The Atlantic Collection

1 - My Favorite Things, Part 1 (single version)
2 - Like Sonny
3 - Cousin Mary
4 - Giant Steps
5 - Central Park West
6 - Equinox
7 - Naima
8 - My Shining Hour
9 - Mr. Syms

Compendio de grabaciones realizadas entre 1959 y 1961, procedentes de los discos My Favourite Things,  Coltrane Jazz, Giant Steps, Coltrane's Sound y Coltrane Plays The Blues. [Información detallada en librillo].

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 *Carnaval*

Este relato se compone de dos historias. 

En la primera, el narrador nos habla de sus encuentros y relación con F*, una mujer que conoce en un concierto por medio de un amigo y que de inmediatamente la clasifica de "fea". En algún momento F* y el narrador comienzan a hablar de sus gustos musicales, ambos son melómanos y ante la pregunta: ¿qué música llevar a una isla desierta?, ambos estuvieron de acuerdo en llevar la pieza Carnaval de Robert Shumann. Tanto les gustaba esa pieza, tanto la conocían y apreciaban que decidieron formar una especie de club, integrado solo por ellos dos, llamado Carnaval, cuyo principal objetivo consistía en ir juntos a todos los conciertos en los que se interpretara Carnaval, o comprar y comentar algún álbum que apareciera en el mercado, así como reseñas o estudios de esta obra de Shumann. 

En la segunda historia, el narrador rememora un acontecimiento de su época universitaria, cuando acompañó a un amigo a una cita doble. La chica que salió con él era "fea". Sin embargo, en un momento surge el jazz en la conversación. Más adelante trató de tener otra cita con ella, pero nunca pudo encontrar el papel en el que ella le había anotado su teléfono. 

Durante mis años de universitario, recuerdo haber tenido un encuentro con una chica a la que no calificaría de fea, pero a la que, por decirlo de una manera sencilla, no encontré especial atractivo. Un amigo mío que tenía novia se empeñó en buscarme una acompañante para que saliéramos los cuatro una tarde a tomar algo por ahí. Convencieron a una chica de un curso por detrás del mío que se alojaba en la misma residencia universitaria que la novia de mi amigo. Pues bien, salimos y cenamos algo ligero, tras lo cual el grupo se escindió en dos parejas, una formada por mi amigo y su novia, y la otra, obviamente, por aquella chica y yo. Era uno de esos días próximos al final del otoño.

Paseamos por el parque, entramos en una cafetería y conversamos al calor de sendas tazas de café. Era de estatura menuda, ojos pequeños y aire afable. Su voz clara, gentil y teñida de azoramiento me agradó. Tenía un timbre muy agradable. Me dijo que era miembro del club de tenis de la facultad, deporte cuya afición le venía de familia, por sus padres, a los que siempre había acompañado a jugar desde niña. Qué familia tan sana, pensé. Debía de reinar un ambiente muy saludable también entre padres e hijos. Como es un deporte que apenas he practicado, no supe seguirle la conversación. Yo hubiera podido hablar de jazz, pero ella no sabía nada al respecto, así que tampoco por ahí hubo avances. Por lo que parecía, no iba a resultarnos sencillo encontrar un tema común de conversación. Sin embargo, al menos expresó su deseo de escuchar jazz, así que traté de prepararla para las maravillas de músicos como Miles Davis o Art Pepper; le conté el modo en que empecé a sentirme atraído por dicho estilo y qué veía especialmente interesante en él. Ella me escuchó con paciencia y atención, aunque nada me asegura que siguiera el hilo de todo lo que le expliqué. Después la acompañé hasta la estación y nos despedimos.

Antes de marcharse, me dio el teléfono de la residencia donde se alojaba. Lo apuntó en el margen de una página de su agenda, la dobló con cuidado y arrancó el fragmento con el fin de entregármelo. Nunca la llamé.
(...)
Yo apenas contaba veinte años, pero lo recordé todo con la misma nitidez que si estuviera viviéndolo una vez más: la laxitud del tiempo y un agradable paseo por el parque, ella —no especialmente agraciada, pero tampoco espantosamente fea— y yo, al abrigo de la dorada luz de aquel sol de poniente de finales de otoño. Después, en la cafetería, le había explicado cómo el sonido del saxo alto de Art Pepper se quebraba ocasionalmente en una genialidad de quejidos que, lejos de enturbiar su música, le proporcionaban un aderezo expresivo de admirable inspiración. Recuerdo haber utilizado esas mismas palabras, una por una. Luego, aquel fragmento de papel, perdido en un abismo eterno. Un abismo de eternidad, medité, era demasiado tiempo. 

Miles Davis All Stars
Walkin'

1 - Walkin'
2 - Blue 'N' Boogie
3 - Solar
4 - You Don't Know What Love Is
5 - Love Me Or Leave Me

Miles Davis (trompeta) 
En sexteto (#1 y #2) con: J.J. Johnson (trombón), Lucky Thompson (axo tenor), Horace Silver (piano), Percy Heath (contrabajo), Kenny Clarke (batería).
En quinteto (#3 a #5) con: David Schildkraut (saxo alto), Horace Silver (piano), Percy Heath (contrabajo), Kenny Clarke (batería).
Grabaciones realizadas en el Van Gelder Studio, Hackensack, Nueva Jersey, el 3 (#3 a #5) y el 29 (#1 y #2) de abril de 1954.

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Art Pepper
The Art Pepper Quartet

1 - Art's Opus
2 - I Surrender Dear
3 - Diane
4 - Pepper Pot
5 - Besame Mucho
6 - Blues At Twilight
7 - Val's Pal 
8 - Pepper Pot (alternate)
9 - Blues At Twilight (alternate)
10 - Val's Pal (take 1)
11 - Val's Pal (take 4)
12 - Val's Pal (take 5)

Art Pepper (saxo alto), Russ Freeman (piano), Ben Tucker (contrabajo), Gary Frommer (batería).
Grabado en Hollywood, el 25 de noviembre de 1956.

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¿Murakami y el Jazz #17?

"Las remeras que amo", quizá sea la traducción del nuevo título de Murakami. Ya está publicado en japonés y su edición traducida al inglés, de la que se conoce solo las dos posibles portadas, se promete para noviembre de 2021.
Lo único que se sabe es que se trata de una colección de artículos que Murakami compuso para una revista de moda masculina japonesa y en la que "abre su ropero" para mostrar su colección de remeras.
Si contiene "guiñadas" jazzísticas solo lo sabré cuando llegue el libro a mis manos. 
Mientras tanto... a pensar en el futuro de Quintaesencia. 

12 de octubre de 2021

Murakami y el Jazz #15

"Hombres sin mujeres" se compone de siete intensas historias sobre el desamor y la compleja relación entre hombres y mujeres. Siete relatos que Murakami construye en torno al aislamiento y la soledad que preceden o siguen a la relación amorosa: hombres que han perdido a una mujer, o cuya relación ha estado marcada por el desencuentro, asisten inermes al regreso de los fantasmas del pasado, viven el enamoramiento como una enfermedad letal, son incapaces de establecer una comunicación plena con la pareja, o ven extrañamente interrumpida su historia de amor. Otros experimentan atormentados amores no correspondidos o, incluso, desconocen los mecanismos del afecto y del sexo. Sin embargo, las verdaderas protagonistas de estos relatos son las mujeres, que, misteriosas, irrumpen en la vida de los hombres para desaparecer, dejando una huella imborrable en la vida de aquellos que las han amado, o de los que, al menos, intentaron amarlas.
La tesis de Murakami es que la pérdida de una mujer amada supone para esos hombres un estigma del que no podrán deshacerse jamás: un hombre que se ha quedado sin su mujer amada no podrá recomponer ese vacío nunca. 

Las "guiñadas" jazzísticas aparecen en dos de los cuentos: "Kino" y el que da título al libro, "Hombres sin mujeres".
El más abundante de "pistas" es el primer nombrado. Por tanto, los discos mencionados, o aquellos que sugieren una "intervención", irán apareciendo intercalados con los fragmentos correspondientes, resumidos a fin de darle cierta continuidad a la trama.

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*Kino*

Kino, personaje central del cuento, decide abandonar su vida habitual después que descubre que su esposa lo traiciona con un amigo y por eso se traslada de Kasai a Aoyama (dos ciudades japonesas), donde su tía tiene un café que él transforma en bar. Allí se dedica a escuchar jazz en un viejo tocadiscos Thorens, mientras atiende a los escasos clientes que llegan al negocio. Kino no termina de comprometerse con nada, incluso la aventura amorosa de su mujer, aunque le ha dolido, no llegó a conmoverlo profundamente.
En un momento dado un visitante asiduo, y extraño, lo insta a marcharse antes de que le ocurra algo terrible. Kino, luego de comprobar que están pasando situaciones nada claras en su derredor acepta la propuesta, cierra el negocio y se instala en un pequeño hotel, en otra ciudad. Y en ese lugar, donde está más solo que nunca, es sometido a una dura prueba hasta que acepta tener “una herida muy profunda”. Hasta que acepta su dolor y su desazón como ser humano.

Kino gastó la mitad de sus ahorros en remodelar aquella cafetería y convertirla en un bar. Adquirió enseres lo más sencillos posibles, construyó una barra larga a partir de un tablón grueso y cambió los taburetes. Revistió las paredes con papel de tonos suaves y puso una iluminación más acorde con el ambiente del nuevo local. Sacó su humilde colección de discos de su casa y la colocó en la estantería. Tenía un equipo de música decente: un tocadiscos de marca Thorens y un amplificador Luxman. Así como unos JBL 2-way de tamaño pequeño, que había comprado no sin grandes esfuerzos cuando era soltero. Siempre le había gustado escuchar jazz clásico en formato analógico. Era prácticamente su única afición —que nadie de su entorno compartía—. Además, puesto que en su época de universitario había trabajado de barman en un pub de Roppongi, sabía preparar los cócteles más solicitados.

Llamó al bar "Kino". No se le ocurrió un nombre mejor. La primera semana no entró ni un solo cliente. Pero no le preocupó lo más mínimo, porque ya lo había previsto. Ni siquiera había avisado de la apertura del local entre sus conocidos. No puso publicidad ni sacó un letrero llamativo. Tan sólo abrió el local al fondo del callejón y esperó a que algún curioso se decidiese a entrar. Todavía le quedaba un poco de dinero que había recibido de la empresa y no deseaba depender económicamente de su mujer, de la que se había separado. Ella se había ido a vivir con el ex compañero de Kino y no necesitaban el piso en Kasai, hasta hacía poco el hogar del matrimonio. Así que lo habían vendido y se habían repartido a partes iguales lo que les había sobrado tras liquidar la hipoteca. Kino dormía en el piso encima del bar. De momento podía ir tirando.

Como no entraban clientes, Kino se dedicó a escuchar música y leer los libros que le apetecía, como en los viejos tiempos. Sobrellevó la calma, el silencio y la soledad con mucha naturalidad, como la tierra seca recibe la lluvia. Solía poner las grabaciones de piano de Art Tatum. Esa música se correspondía con sus sentimientos.

Art Tatum
The Chronological Classics 1949

1 - How High The Moon
2 - Humoresque 
3 - Tatum-Pole Boogie (Boogie Woogie)
4 - Someone To Watch Over Me
5 - Yesterdays
6 - I Know That You Know
7 - Willow Weep For Me
8 - Gershwin Medley
9 - The Kerry Dance
10 - Willow Weep For Me
11 - I Cover The Waterfront
12 - Aunt Hagar's Blues
13 - Nice Work If You Can Get It
14 - Someone To Watch Over Me 
15 - Dardanella
16 - Time On My Hands
17 - Sweet Lorraine
18 - Somebody Loves Me
19 - Don't Blame Me
20 - My Heart Stood Still
21 - You Took Advantage Of Me
22 - I Gotta Right To Sing The Blues
23 - How High The Moon
24 - Makin' Whoopee

Art Tatum (piano solos)
Grabaciones realizadas en Los Angeles, en 1949: en vivo en The Shrine  el 2 de abril (#1 a #9) y en estudio el 13 de julio (#10 a #15), el 25 de julio (#16 a #19) y el 29 de setiembre (#20 a #24).

****

La primera que descubrió el ambiente acogedor del bar Kino, antes que cualquier humano, fue una gata callejera de pelaje gris. Era joven y tenía una preciosa y larga cola. Parecía haberle tomado gusto a una repisa abollada que había en un rincón del local, puesto que siempre se acurrucaba allí a dormir. Kino procuraba no prestarle demasiada atención. Seguramente quería que la dejasen en paz. Una vez al día le daba de comer y le cambiaba el agua. Nada más. Le habría hecho una pequeña entrada para que siempre pudiese circular libremente. Pero la gata, por alguna razón, prefería entrar y salir por la puerta principal, como las personas.

Tal vez fuera aquella gata la portadora de buenas vibraciones, pues por fin, aunque paulatinamente, el local empezó a recibir a sus primeros clientes. Un bar al fondo de un callejón, un pequeño y poco llamativo letrero, un espléndido sauce centenario, un dueño de mediana edad taciturno, viejos elepés que giraban en el tocadiscos, un menú a base de aperitivos con apenas dos platos al día, una gata gris acurrucada en un rincón. Algunos se hicieron asiduos, atraídos por aquel ambiente. A veces traían a nuevos clientes. Aunque no podía calificarse de un negocio próspero, al menos Kino ganaba lo suficiente para poder pagar el alquiler mensual. Con eso le bastaba.

El joven de la cabeza rapada empezó a dejarse caer por el local unos dos meses después de la apertura. Kino necesitó otros dos meses para saber su nombre. Se llamaba Kamita. "Se escribe con 'dios' y 'arrozal', y se lee Kamita, no Kanda", explicó el hombre. Aunque no a Kino.

Aquel día llovía. Con aquella lluvia, uno dudaba de si coger o no paraguas. En el local estaban Kamita y un par de tipos con trajes oscuros. El reloj marcaba las siete y media. Kamita, como siempre, leía al final de la barra mientras se tomaba su White Label con agua. Los dos hombres bebían una botella de Haut-Médoc sentados a una mesa. Al entrar habían sacado la botella de vino de una bolsa de papel. "¿Te importa que nos la bebamos aquí? Te pagaremos cinco mil yenes por el descorche", dijeron.

Era algo insólito, pero no había razón para impedirlo y Kino accedió. Descorchó la botella y sacó dos copas. También les sirvió un platillo con frutos secos. No le dieron ningún trabajo. Sin embargo, como fumaban mucho y Kino no soportaba el humo, no le apetecía demasiado que se quedaran. Dado que el local estaba casi vacío, Kino se sentó en un taburete y escuchó un elepé de Coleman Hawkins que incluía el tema Joshua Fit The Battle of Jericho. El solo de bajo de Major Holley era maravilloso.

Coleman Hawkins
Hawkins! Alive! At The Village Gate

1 - All The Things You Are
2 - Josuha Fit The Battle Of Jericho
3 - Mack The Knife
4 - Talk Of The Town
5 - Bean And The Boys
6 - If I Had You

Coleman Hawkins (saxo tenor), Tommy Flanagan (piano), Major Holley (contrabajo), Eddie Locke (batería).
Grabaciones realizadas en vivo en Art D'Lugoff's Village Gate, Nueva York, el 13 y el 15 de agosto de 1962.

****

Al principio, los dos hombres estuvieron bebiendo el vino amistosamente, con toda normalidad, pero al rato acabaron enzarzados en una discusión. No se sabía a cuento de qué, pero parecía que discrepaban en torno a un asunto determinado y el intento de encontrar un punto de entendimiento acabó en fracaso. Los ánimos se fueron calentando hasta el punto de que la discusión se convirtió en una acalorada riña. En cierto momento, cuando uno de ellos intentaba levantarse de la silla, la mesa se ladeó y cayeron al suelo el cenicero rebosante de colillas y una de las copas, que estalló en añicos. Kino acudió con la escoba, barrió y les dio otra copa y otro cenicero.
(...)
Una semana después del incidente, Kino se acostó con una clienta. Era la primera mujer con quien tenía relaciones desde que se había separado. Andaría por los treinta, quizá un poco más. No era fácil juzgar si pertenecía o no a la categoría de las mujeres guapas, pero tenía el pelo largo y liso, nariz chata y un aura singular que atraía las miradas. Sus ademanes y su manera de hablar poseían cierta languidez y su semblante resultaba un tanto impenetrable.

Ella ya había estado en el bar otras veces. Siempre acompañada de un hombre de su misma edad. Él lucía gafas de pasta de carey y una perilla puntiaguda, como los antiguos beatnicks. Tenía melena y, dado que no llevaba corbata, seguramente fuese un simple trabajador. Ella solía llevar un vestido fino que resaltaba su hermosa y esbelta silueta. Sentados a la barra, bebían un cóctel o un brandy y, de vez en cuando, se susurraban algo. Nunca se quedaban mucho tiempo. Kino se imaginaba que se trataba de la copa previa al polvo. O quizá de la posterior. No sabía a ciencia cierta cuál. En cualquier caso, algo en la manera de beber de aquellos dos hacía pensar en sexo. Un largo y apasionado polvo. Resultaba extraño lo poco expresivos que eran ambos y, sobre todo, Kino jamás había visto a la chica reírse.

De cuando en cuando, ella se dirigía a Kino. Siempre con algún comentario sobre la música que estaba sonando en ese momento. O hablaban del nombre del músico o de la pieza. Le contó que a ella también le gustaba el jazz y coleccionaba vinilos. "Mi padre solía escuchar este tipo de música en casa. Yo prefiero cosas más modernas, pero me trae muchos recuerdos".

Por su voz no quedaba claro si los recuerdos tenían relación con la música o con su padre. Pero Kino no se atrevió a preguntárselo.

La verdad es que él procuraba no tratar demasiado a aquella chica. Le daba la sensación de que a su acompañante no le hacía mucha gracia que intimasen. En cierta ocasión habían mantenido una conversación un poco larga sobre música (acerca de las tiendas de discos de segunda mano en la ciudad y de cómo conservar los vinilos), y a partir de ese momento el hombre había empezado a lanzarle a Kino miradas frías y recelosas a la mínima ocasión. Kino procuraba guardar las distancias para evitar líos. Entre los sentimientos propios del ser humano, seguramente no haya nada peor que los celos y el orgullo. Y Kino ya había pasado un mal trago en tres ocasiones por culpa de ambos. "Quizá algo en mí desata ese lado oscuro de la gente", había pensado alguna vez.

Pero, una noche, la chica entró sola en el bar. No había más clientes. Caía un pertinaz aguacero. Cuando la puerta se abrió, la brisa nocturna con olor a lluvia se coló en el local. La chica se acodó en la barra, pidió un brandy y un disco de Billie Holiday. "Mejor algo antiguo." Kino colocó en el tocadiscos un viejo elepé de la Columbia que incluía el tema Georgia on My Mind. A continuación, ambos escucharon el disco en silencio. Al acabar, ella le pidió que le diera la vuelta y él obedeció.

Billie Holiday
The Quintessential Billie Holiday
 (Vol. 9 ≈ 1940-1942)

1 - St. Louis Blues
2 - Loveless Love
3 - Let's Do It
4 - Georgia On My Mind
5 - Romance In The Dark
6 - All Of Me
7 - I'm In A Low-Down Groove
8 - God Bless The Child
9 - Am I Blue?
10 - Solitude
11 - Jim
12 - I Cover The Waterfront
13 - Love Me Or Leave Me
14 - Gloomy Sunday
15 - Wherever You Are
16 - Mandy Is Two
17 - It's A Sin To Tell A Lie
18 - Until The Real Thing Comes Along

Billie Holiday (vocalista) acompañada por:
#1 y #2:
Bill Coleman (trompeta), Benny Morton (trombón), Benny Carter (clarinete y saxo alto), Georgie Auld (saxo tenor), Sonny White (piano), Ulysses Livingston (guitarra), Wilson Myers (contrabajo), Yank Porter (batería).
Grabados en Nueva York, el 15 de octubre de 1940
#3 a #6:
Shad Collins (trompeta); Leslie Johnakins, Eddie Barefield (saxos altos); Lester Young (saxo tenor); Eddie Heywood (piano); John Collins (guitarra); Ted Sturgis (contrabajo); Kenny Clarke (batería).
Grabados en Nueva York, el 21 de marzo de 1941.
#7 a #10:
Roy Eldridge (trompeta); Ernie Powell, Lester Boone, Jimmy Powell (saxos altos); Eddie Heywood (piano); Paul Chapman (guitarra); Grachan Moncur (contrabajo); Herbert Cowans (batería).
Grabados en Nueva York, el 9 de mayo de 1941.
#11 a #14:
Emmett Berry (trompeta), Jimmy Hamilton (clarinete), Hymie Schertzer (saxo alto), Babe Russin (saxo tenor), Teddy Wilson (piano), Al Casey (guitarra), John Williams (contrabajo), J.C. Heard (batería).
Grabados en Nueva York, el 7 de agosto de 1941.
#15 a #17:
Emmett Berry (trompeta), Jimmy Hamilton (clarinete), Hymie Schertzer (saxo alto), Babe Russin (saxo tenor), Teddy Wilson (piano), Gene Fields (guitarra), John Williams (contrabajo), J.C. Heard (batería).
Grabados en Nueva York, el 10 de febrero de 1942.
#18:
Emmett Berry (trompeta), Jimmy Hamilton (clarinete), Hymie Schertzer (saxo alto), Babe Russin (saxo tenor), Teddy Wilson (piano), Al Casey (guitarra), John Williams (contrabajo), J.C. Heard (batería).
Grabados en Nueva York, el 10 de febrero de 1942.

****

La chica se bebió con toda tranquilidad tres copas de brandy y escuchó unos cuantos discos antiguos más. Moonglow de Errol Garner, I Can’t Get Started de Buddy DeFranco. Al principio, Kino pensó que habría quedado con el hombre de siempre, pero la hora del cierre se acercaba y el hombre no aparecía. Ella tampoco daba la impresión de estar esperándolo. Prueba de ello era que no había mirado el reloj ni una sola vez. Escuchaba la música, reflexionaba calladamente y daba un sorbo a su brandy. El silencio no parecía incomodarla. El brandy es una bebida a la que le sienta bien el silencio. Uno puede matar el tiempo agitándolo suavemente y contemplando su color o aspirando su aroma. La mujer llevaba un vestido negro de manga corta y una fina rebeca azul marino. Y unos pequeños pendientes con perlas de imitación.


Erroll Garner
Serenade To "Laura"

1 - Laura
2 - This Can't Be Love
3 - The Man I Love
4 - Moonglow
5 - I Want A Little Girl
6 - It's Easy To Remember
7 - Goodbye
8 - She's Funny That Way
9 - Until The Real Thing Comes Along
10 - Confessin'
11 - Stormy Weather
12 - I Surrender Dear
13 - I'm In The Mood For Love
14 - All Of Me

#1:
Erroll Garner (piano), Jonh Levy (contrabajo), George de Hart (batería).
Grabado en Nueva York, el 25 de setiembre de 1945.
#2 a #14:
Erroll Garner (piano), John Simons (contrabajo), Albin Stohler (batería).
Grabaciones realizadas en Los Angeles, California, el 29 de marzo de 1949 (#6, #7, #12, #13 y #14) y durante el verano de 1949 (#2, #3, #4, #5, #8, #9, #10 y #11).

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Buddy DeFranco
Cooking The Blues

1 - I Can't Get Started
2 - Cooking The Blues
3 - Stardust
4 - How About You
5 - Little Girl Blue
6 - Indian Summer

Buddy DeFranco (clarinete), Sonny Clark (piano y órgano), Tal Farlow (guitarra), Gene Wright (contrabajo), Bobby White (batería).
Grabado en Los Angeles, California, el 26 de agosto de 1955.

****

Al llegar el otoño, la gata desaparece y la casa de Kino comienza a ser rodeada por serpientes. Una noche Kamita  llega al bar y conjetura sobre las causas de lo que está sucediendo:

—Oiga, Kino —dijo en un tono formal después de haber pagado la cuenta—. Es que no puedo evitar lamentar lo que está pasando.

—¿Lo que está pasando? —repitió de manera mecánica Kino.

—El que vaya a tener que cerrar el bar. Aunque sea temporalmente.

Kino lo miró en silencio. ¿Cerrar el bar?

Kamita echó un vistazo al local vacío. Luego miró a Kino y le dijo:

—Creo que todavía no ha comprendido lo que quiero decir.

—No, creo que no le he entendido bien.

—A mí me agradaba mucho este sitio —siguió Kamita en tono de confesión—. Podía leer en paz, la música era buena. Me alegraba de que hubiese un local así en la zona. Pero, por desgracia, parece que muchas cosas se han desportillado.
(...)
—Usted es una persona incapaz de tomar decisiones erróneas por voluntad propia —aseguró Kamita—. Eso lo sé muy bien. Pero en este mundo hay momentos en que no basta con no hacer lo incorrecto. Aunque también haya quien se valga de ese vacío como atajo. ¿Me entiende?

Kino no comprendía.

—No, no lo entiendo —contestó.

—Piense bien lo que acabo de decirle —dijo Kamita mirándolo a los ojos—. Es una cuestión crucial y requiere que reflexione en profundidad. No obtendrá una respuesta tan fácilmente.

—Lo que quiere decirme, Kamita, es que ha surgido un problema grave no por haber hecho algo incorrecto, sino por no haber hecho lo correcto, ¿es eso? Algo relacionado con el local o conmigo.

Kamita asintió.

—Sí, supongo que podría expresarse así, en términos más duros. Sin embargo, no es mi intención echarle toda la culpa a usted. Debí darme cuenta mucho antes. Me despisté. Éste era un lugar acogedor no sólo para mí, sino seguramente para cualquiera.

—¿Y qué puedo hacer ahora? —preguntó Kino.

Kamita guardó silencio y metió las manos en los bolsillos de la gabardina.

—Cierre el local por un tiempo y váyase lejos —dijo al cabo—. En este instante creo que es lo único que puede hacer. Si conoce a algún monje budista con autoridad, también estaría bien que le pidiera que viniese a rezar sutras y pegar talismanes de papel alrededor de la casa. Pero en la época en que vivimos no resulta fácil encontrar a nadie así. De modo que lo mejor será que se vaya de aquí antes de que descargue el próximo aguacero. Perdone que me inmiscuya, pero ¿dispone de dinero suficiente para hacer un viaje largo?
(...)
—Le avisaré cuando yo sepa que ya puede regresar. Mientras tanto, Kino, no se acerque a este lugar. ¿Entendido?

Esa misma noche, Kino hizo la maleta. "Lo mejor será que se vaya de aquí antes de que descargue el próximo aguacero". Había sido un aviso demasiado repentino.

Ni siquiera le habían dado una explicación y no entendía qué sucedía. Con todo, se fiaba de lo que Kamita le había dicho. Pese a la violencia de la historia, por algún motivo no había experimentado recelo hacia él. Cuanto salía por la boca de Kamita poseía una extraña fuerza de convicción, más allá de toda lógica. Metió mudas y las cosas de higiene personal en un bolso bandolera de tamaño medio. Era el mismo que había usado cuando trabajaba para la fábrica de productos deportivos y tenía que salir de viaje de negocios. Sabía perfectamente lo que necesitaría en un viaje largo.

Al amanecer, clavó una nota en la puerta con una chincheta: CERRADO TEMPORALMENTE. DISCULPEN LAS MOLESTIAS. "Lejos", había dicho Kamita. Pero no se le ocurría adónde dirigirse. Ni siquiera sabía si ir hacia el norte o hacia el sur.

Conque, por el momento, decidió emprender la ruta que solía hacer cuando se dedicaba a vender calzado deportivo. Se montó en un autobús nocturno rumbo a Takamatsu, en la prefectura de Kagawa. Su idea era dar la vuelta completa a la isla de Shikoku y luego cruzar a Kyūshū.

En un business hotel cerca de la estación de Takamatsu se hospedó tres días.
(...)
En su cuenta corriente todavía disponía de dinero y, si quería, podría hospedarse en un hotel mejor. Pero en ese momento sentía que aquél le convenía. Cuando uno está quieto en un lugar angosto, no hace falta darle demasiadas vueltas a la cabeza y, en general, todo se halla al alcance de la mano. Para él eso era, contra toda expectativa, digno de agradecer. "Si pudiera oír música, ya sería perfecto", pensó. A veces le entraban unas ganas tremendas de escuchar jazz clásico, a Teddy Wilson, Vic Dickenson o Buck Clayton. Una técnica sólida, acordes simples, el sobrio deleite de tocar por tocar, un optimismo extraordinario. Lo que necesitaba en ese momento era esa clase de música que había dejado de existir. 

Teddy Wilson
The Impeccable Mr. Wilson

1 - I Wanna Be Happy
2 - Ain't Misbehavin'
3 - Honeysuckle Rose
4 - Fine And Dandy
5 - Sweet Lorraine
6 - I've Found A New Baby
7 - It's The Talk Of The Town
8 - Laura
9 - Undecided
10 - Time On My Hands
11 - Who Cares
12 - Love Is Here To Stay

Teddy Wilson (piano), Al Lucas (contrabajo), Jo Jones (batería).
Grabado en Fine Sound Studios, Nueva York, el 13 de setiembre de 1956.

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Vic Dickenson
The Essential

1 - Russian Lullaby
2 - Keeping Out Of Mischief Now
3 - Sir Charles At Home
4 - Jeepers Creepers
5 - I Cover The Waterfront
6 - Runnin' Wild
7 - Nice Work If You Can Get It
8 - Old Fashioned Love
9 - Everybody Loves My Baby
10 - Suspension Blues

Vic Dickenson (trombón); Ruby Braff [#1 a #5, #8 y #9], Shad Collins [#6 a #10] (trompetas); Edmond Hall (clarinete); Steve Jordan (guitarra); Sir Charles Thompson (piano); Walter Page (contrabajo); Les Erskine [#1 a #5], Jo Jones [#6 a #10] (baterías).
Grabaciones realizadas en Nueva York, el 29 de diciembre de 1953 (#1 a #5) y el 29 de noviembre de 1954 (#6 a #10).

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Buck Clayton
The Chronological Classics 1949 ~ 1953

1 - High Tide
2 - Swingin' At Sundown
3 - Who's Sorry Now
4 - Sugar Blues
5 - Blues In First
6 - Blues In Second
7 - Don's Blues
8 - "Uncle" Buck
9 - Buck Special
10 - Night Life
11 - Perdido
12 - B.C. And B.C.
13 - Sweet Georgia Brown
14 - The World Is Waiting For The Sunrise
15 - Whispering
16 - The Syncopated Clock (Sixty Minute Man)
17 - Smooth Sailing
18 - I Want A Little Girl
19 - Blue Moon
20 - Basic Organ Blues
21 - 'S Wonderful

#1 a #7:
Buck Clayton, Merrill Stepter (trompetas); Don Byas (saxo tenor); Charlie Lewis (piano); Georges Hadjo (contrabajo); Wallace Bishop (batería).
Grabados en París, el 10 de octubre de 1949.
#8 a #13:
Buck Clayton, Bill Coleman, Merrill Stepter (trompetas); Alix Combelle, Armand Conrad (saxos tenores); George Kennedy (saxos alto y barítono); André Persiany (piano); Georges Hadjo (contrabajo); Wallace Bishop (batería).
Grabados en París, el 21 de noviembre de 1949.
#14 a #17:
Buck Clayton (trompeta), Kai Winding (trombón), Peanuts Hucko (clarinete), Bernie Leighton (piano), Morey Feld (batería), Johnny Davis (vocalista).
Grabados en Nueva York, en setiembre de 1951.
#18 a #21:
Buck Clayton (trompeta), Marlowe Morris (órgano), Jerome Darr (guitarra), Les Erskine (batería).
Grabados en Nueva York, el 18 de febrero de 1953.

****

De pronto Kino pensó que quizá Kamita estuviese vinculado de alguna forma al viejo sauce del patio. Aquel sauce lo había protegido a él y a la pequeña casa. Sin llegar a comprender la lógica, cuando esa idea se le ocurrió, sintió que distintos puntos en aquella historia se conectaban entre sí.

Visualizó la silueta del sauce, con el profuso verdor de sus ramas que colgaban casi a ras de suelo. En verano proyectaba su fresca sombra en el modesto jardín. En los días lluviosos, un sinfín de gotas plateadas brillaba en el tierno ramaje. En los días sin viento, se sumergía profundo y callado en sus pensamientos y, en los días con viento, sacudía indeciso su corazón de un lado a otro. Los pajarillos acudían, se posaban con ligereza sobre las ramas ligeramente encorvadas, entablaban charlas con sus trinos agudos y estridentes y al poco se alejaban volando. Cuando las aves alzaban el vuelo, las ramas permanecían un rato meciéndose gozosamente.
(...)
Dado que con el sauce sólo no bastaba, pensó en la delgada gata gris y recordó cuánto le gustaba el alga nori tostada. Se acordó de Kamita, cuando leía absorto en la barra, de los jóvenes corredores de medio fondo que se entrenaban con rigurosas series de repeticiones en las pistas de atletismo, del hermoso solo de Ben Webster en My Romance (en medio sonaban dos scratches. Ras. Ras). Recordar le será de ayuda. Y afloró en su mente la imagen de su ex mujer, con el pelo corto y un nuevo vestido azul. Ante todo, Kino deseaba que ella tuviera una vida sana y feliz en un nuevo lugar. Ojalá su cuerpo no volviera a sufrir heridas. "Porque ella me pidió disculpas y yo las acepté. Tengo que aprender no sólo a olvidar, sino también a perdonar".
(...)
Las ramas del sauce se mecían suavemente con el viento de principios de verano. En una oscura salita situada en lo más hondo de Kino, una mano cálida se alargaba hacia la suya y se posaba en ella. Con los ojos fuertemente cerrados, Kino sintió el calor de su piel, su tierno grosor. Era algo que había olvidado hacía mucho tiempo. Algo de lo que había estado separado largo tiempo. "Sí, tengo una herida, y muy profunda", dijo en voz alta. Y las lágrimas brotaron. En aquella silenciosa y oscura habitación.

Entretanto, la fría lluvia seguía empapando el mundo.

Ben Webster And Harry Edison
Ben And "Sweets"

1 - Better Go
2 - How Long Has This Been Going On?
3 - Kitty
4 - My Romance
5 - Did You Call Her Today?
6 - Embraceable You

Ben Webster (saxo tenor), Harry "Sweets" Edison (trompeta), Hank Jones (piano), George Duvivier (contrabajo), Clarence Johnston (batería).
Grabado en el Columbia 30th Street Studio, Nueva York, el 6 y 7 de junio de 1962.

****

*Hombres sin mujeres*

Este texto es, posiblemente, el relato más desolador de todos, en el que un hombre recibe una llamada a medianoche para anunciarle la muerte de una mujer a la que él conoció en el pasado. Lo terrible de este relato es el modo en que Murakami nos transmite cómo una simple llamada trastoca el orden preconcebido de una persona, con una mala noticia que solo sirve para acrecentar la propia soledad, la convicción de que ciertas pérdidas son irrecuperables. Al final del relato, el protagonista confiesa:

Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte. En la mayoría de los casos (como bien sabrás), son taimados marineros quienes se las llevan. Las seducen con su labia y las embarcan deprisa hacia Marsella o Costa de Marfil. Prácticamente nada podemos hacer frente a ello. También es posible que ellas mismas acaben quitándose la vida, sin haberse relacionado con ningún marinero. Frente a eso tampoco podemos hacer nada. Ni siquiera los marineros pueden.

Sea como fuere, así es como te conviertes en un hombre sin mujer. Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez convertido en hombre sin mujer, el color de la soledad va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo. Como una mancha de vino que se derrama sobre una alfombra de tonos claros. No importa cuán amplios sean tus conocimientos en labores domésticas, porque eliminar esa mancha será una tarea terriblemente ardua. Quizá el color se vuelva desvaído con el tiempo, pero probablemente la mancha permanecerá hasta que exhales el último suspiro. Es una mancha cualificada y, como tal, también tendrá su derecho a manifestarse en público de vez en cuando. No te quedará más remedio que vivir con la suave transición de su color y con su contorno polisémico.

En ese mundo, todo suena de distinta manera. La forma de tener sed es distinta. El modo en que el pelo crece es distinto. La manera de atenderte de los empleados de Starbucks es distinta. Los solos de Clifford Brown también suenan distintos. La puerta del metro se abre de manera distinta. 
(...)
Para los hombres sin mujeres, el mundo es una mezcolanza vasta e intensa, es la otra cara de la Luna en su totalidad.

Clifford Brown And Max Roach

1 - Delilah
2 - Parisian Thoroughfare
3 - Daahoud
4 - Joy Spring
5 - Jordu
6 - The Blues Walk
7 - What Am I Here For?
8 - These Foolish Things
9 - The Blues Walk (alternate take)
10 - Daahoud (alternate take)
11 - Joy Spring (alternate take)

Clifford Brown (trompeta), Harold Land (saxo tenor), Richie Powell (piano), George Morrow (contrabajo), Max Roach (batería).
Grabaciones realizadas en:
Capitol Studios de Hollywood, el 2 (#1 y #2), el 3 (#5) y el 6 (#3, #4, #8, #10 y #11) de agosto de 1954.
Capitol Studios de Nueva York, el 24 de febrero de 1955 (#6, #7 y #9). 

9 de octubre de 2021

Murakami y el Jazz #14½

En la selección de discos de la entrada anterior correspondiente al cuento "Náusea, 1979", se mencionaba que no existe un disco titulado "Mainstream Jazz" cuyo líder principal sea Vic Dickenson. Eso es cierto.
Pero, si se considera el título CON Dickerson como músico participante, ¿es "totalmente" cierto? Corresponde decir que no.
Poniendo el título y el músico (por enésima vez) bajo el radar de las discografías, aparece una coincidencia.
Se trata de un ejemplar "raro", producido por Stanley Dance para el sello RCA Camden. Uno de esos discos que nunca se los consideraría para integrar el canon del jazz (parafraseando a Ted Gioia).
En uno de sus lados, figura una orquesta de catorce elementos dirigida por Andy Gibson, el arreglador predilecto de Lester Young, según él mismo. En el otro, un sexteto liderado por el trompetista Shorty Baker. En ambas formaciones aparece el trombón de Vic Dickenson.
De paso, en las notas de contratapa, Stanley Dance, escritor, crítico, productor e historiador británico de la "era del Swing", aprovecha para intentar definir, en pocas palabras, algo tan indefinible como "mainstream" en el contexto del jazz. No en vano, fue el propio Dance quien, instalado en los Estados Unidos en 1958, acuñó el término "mainstream" para definir la corriente musical que se ubica entre el dixieland y el bebop. Cabe señalar que, para ejemplificar el término estilístico que instauró, supervisó nueve célebres álbumes para el sello Felsted con veteranos músicos de swing. 

Nos enseña Dance:

"Mainstream" no es una categoría nueva. En el mejor de los casos, es un rótulo que refiere a un corpus jazzístico muy grande y estilísticamente variado que no puede clasificarse ni como Tradicional ni como Moderno. De alguna manera, como una de las caóticas secuelas de la Segunda Guerra Mundial, la música se encontró dividida por esas dos tendencias, defendidas por sus respectivos aliados, el Dixieland y el Progresivo. Mutuamente excluidas por sus vocingleros partidarios, militantes de las formas más antiguas o de las más nuevas, ambas son expresiones idiomáticas de músicos que florecieron durante más de una década antes de la llegada del Bop.
La principal característica de Mainstream reside más en su estrecha relación con la danza que con la que prevalece en el campo del jazz actual. 
Es decir, su énfasis radica en la interpretación del "swing" con un ritmo bien definido. Sin embargo, no sería apropiado adjudicarle el "swing" como adjetivo calificativo, ya que todos los tipos de jazz están teóricamente basados en el "swing".
Podría decirse que, en comparación con ciertos modismos recientes, el Mainstream es conceptual y expresivamente más cálido que frío, pero ¡también sucede eso con el Dixieland!
Por lo tanto, hasta la llegada del jazz moderno, más allá de lo que se considere por Modernismo, el Mainstream debe ser reconocido como una forma que, sin abandonar los fundamentos, no se priva de ninguna combinación ni formato instrumental. Los incorpora selectivamente y los deja fluir...

En definitiva, este también podría haber sido ese disco "con" Vic Dickenson y titulado "Mainstream Jazz" mencionado por Murakami.

Andy Gibson Orchestra & The Mainstream Sextet
Mainstream Jazz

Lado 1
1 - Blueprint

Lado 2
2 - I Got Nothing But You
3 - Bedroom Eyes
4 - Give The Lady What She Wants Most

#1: Andy Gibson And His Orchestra
Jimmy Nottingham, Emmett Berry (trompetas); George Dorsey, Hilton Jefferson (saxos altos); Prince Robinson (clarinete y saxo tenor); Paul Gonsalves (saxo tenor); Leslie Johnakins (saxo barítono); Vic Dickenson, Eli Robinson, Dickie Wells (trombones); Kenny Burrell (guitarra); Jimmy Jones (piano); Milt Hinton (contrabajo); Jimmie Crawford (batería), Andy Gibson (arreglos y dirección).
Grabado en Nueva York, el 1 de diciembre de 1959.

#2, #3 y #4: The Mainstream Sextet
Harold "Shorty" Baker (trompeta), Jimmy Forrest (saxo tenor); Vic Dickenson (trombón), Jimmy Greene (piano), Francesco Skeets (contrabajo), Oliver Jackson (batería).
Grabado en Nueva York, el 14 de octubre de 1959.