
Son cuatro y no se cómo llegaron a mi porfiado tercer oído.
Es una música oscura, como aveces se necesita para campear soledades que aparecen en el alma.
Son cuatro: Thorsten Benning en batería, Robin Rodenberg en bajo, Reiner Henseleit en guitarra, Morten Gass en guitarra, piano y órgano. Pero también aparece un seductor y profundo saxo barítono a cargo de Christopher Closer, que también ataca con saxo tenor, vibráfono y Fender Rhodes.
Son alemanes... Impulsados por la idea de un estilo más singular de la música formaron Bohren (palabra alemana que significa algo así como perforación, que en mi caso, perfora el espiruitu a la perfección -quiza un arranque masoquista y necesario-).
Pero que importa la información hoy.
Fueron como una banda de sonido de una casi destruída sensibilidad. Desánimos que traen Dolores (como el título del disco) personales, esos que cada tanto te hacen una trampa y aparecen.
Es como abrir una ventana hacia la nada y así estancarse en algún cuarto oscuro y asfixiante.
Necesario para cavar hasta el fondo... hasta que ya no haya más abajo que explorar...
Y si no les parece jazz... paciencia. No estoy para discusiones con diatribas de encasillamientos.
Para mí lo es.

En el poema "Campo nuestro" de Oliverio Girondo se cita lo siguiente :
ResponderEliminar"NUNCA PERMITAS, CAMPO, QUE SE AGOTE NUESTRA SED DE HORIZONTE Y DE GALOPE".
¿Quién dijo que todo está perdido?
Sofía Balbis.
Ningún comentario del blog, hasta ahora, me ha dado más alegría...
ResponderEliminarGracias!
Te quiero mucho!