
A los 91 años murió ayer, en Nueva York, Hank Jones, conocido como "el decano de los pianistas de jazz".
Jones, famoso por acompañar tanto a Ella Fitzgerald como a Marilyn Monroe mientras ésta le deseaba un feliz cumpleaños cantando al presidente John F. Kennedy en 1962, había nacido en Misisipi en 1918.
Permanecía aún en activo tras siete décadas sobre los escenarios e incluso tenía previstas varias actuaciones junto a otros músicos para finales de este mes en el conocido club Birdland de Nueva York, uno de los templos del jazz de la Gran Manzana.
Durante casi tres décadas, Jones, respetado por sus compañeros de profesión por su gran creatividad y versatilidad, se especializó como acompañante de grandes voces, como Ella Fitzgerald (1917-1996), y ejercitó su pasión por la música en varios programas de radio y televisión, aunque también destacó como músico de estudio.
Esos trabajos le otorgaron un segundo plano que empezó a fundirse cuando Jones cumplió los 60 años, una época en la que empezó a ofrecer actuaciones con su propio nombre en cartel y a liderar varios tríos que consiguieron el apoyo del público y la crítica neoyorquinos y con los que viajó por medio mundo.
En ese tiempo unió fuerzas con el bajista Ron Carter y Tony Williams, que provenían del quinteto de Miles Davis (1926-1991), para formar el llamado Great Jazz Trio en 1976, un grupo que fue cambiando de integrantes a lo largo de los años.
En las dos últimas décadas, Jones aprovechó para grabar multitud de álbumes y colaboraciones en directo y, según su página web, apareció en más de 500 discos en solitario y junto a las figuras más importantes del jazz de su tiempo.
Miembro de una familia de músicos de jazz en la que destacaban sus hermanos Thad y Elvin, Jones recibió numerosos galardones a lo largo de una carrera en la que firmó cinco nominaciones a los premios Grammy de la música, cuya organización lo premió en 2009 con el galardón a toda una carrera.
Que descanse en paz .. seguro va a tocar con su hermano, Trane y los demas ahi arriba.
ResponderEliminargracias por compartir