El saxofonista Steve Lacy definió la improvisación mejor que nadie: “En 15 segundos, la diferencia entre composición e improvisación es que en la composición tienes todo el tiempo que desees para decidir qué quieres decir en quince segundos, mientras que en la improvisación tienes quince segundos”.
El fotógrafo William Claxton fue quién mejor se valió del azar a la hora de retratar a esos improvisadores.
Las fotografías de Claxton, “los ojos del jazz”, se convirtieron con el tiempo en memorables portadas de discos, donde prácticamente no quedó ídolo sin ser retratado por él.
Un botón de muestra es la impresionante toma a Chet Baker en 1954, mientras el trompetista improvisaba al piano alguna melodía, totalmente ensimismado.
“Observé, contó Claxton en su libro 'Retratos', el sorprendente reflejo sobre la tapa del piano y coloqué sobre ella la Rolleiflex. Fue una oportunidad única porque Chet se apartó casi al instante. Saqué la fotografía con sumo cuidado a 1/30 de segundo con f 3’5 bien abierto”.
El resultado:


Como notable muestra de improvisación, Chet Baker con Bill Evans al piano, Zoot Sims en saxo tenor, Earl May en contrabajo y Clifford Jarvis en batería, desde el "Play The Best Of Lerner & Loewe" de julio de 1959... "Thanks heaven for little girls"

En agosto de 1989, el sello Blue Note utilizó la foto de Claxton para decorar la portada de una recopilación de grabaciones de Chet fechadas entre 1953 y 1956. En ellas, el trompetista también se destaca como pianista y como vocalista, con su estilo único e inconfundible.

El disco se abre con "The Thrill Is Gone"... tal como suena en el siguiente video
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