18 de junio de 2010

Sudáfrica es mucho más que fútbol

En plena fiebre mundialista de fútbol, sugiero mirar a ese país con otros ojos, con otra sensibilidad.
La música africana reúne buena parte de las esencias del jazz, aunque poco se sabe de sus movimientos.
A diez años de comenzado este siglo XXI todavía se desconoce a la inmensa mayoría de sus protagonistas, a excepción de algunos casos privilegiados como Manu Dibango, Abdullah Ibrahim o los añorados Fela Kuti y Ali Farka Touré. Estos músicos representan tan sólo la punta del iceberg africano, tras la cual se ocultan numerosos artistas a los que todavía desconocemos. El pianista, saxofonista, guitarrista y cantante sudafricano Bheki Mseleku formaba parte de esta anónima comunidad creadora, a pesar de que era uno de los personajes más carismáticos de la escena jazzística británica.

Bheki nació en Durban el 3 de marzo de 1955 como Bhekumuzi Hyacinth Mseleku.
Era hijo de un profesor de música. Sin embargo, el papá Mseleku era un hombre profundamente religioso que temía que alguno de sus siete hijos pudiera convertirse en músico profesional. La "brillante" idea del señor fue mantener el piano familiar bajo llave y más tarde cortarlo a hachazos para hacer leña.
Era la mamá de Bheki quién quebraba la regla de su esposo -cuando éste no estaba en la casa- y permitía que practicara a su antojo como recompensa. Es que Bheki también jugaba, como todo niño, y en un accidente de karts perdió las facultades motrices de las falanges superiores de dos dedos. Aún así, pudo desarrollar, gracias a esas prácticas a "escondidas", una técnica única e impresionante.
Ya adolescente se unió a un grupo semiprofesional tocando el órgano y en 1975 se trasladó a Johannesburgo para dedicarse de lleno a su pasión por el "hard bop" co-fundando el proyecto "Spirits Rejoice" junto al bajista Sipho Gumede.
Formó parte del grupo "Malombo", del multi-intrumentista Philip Tabane, y fué con esa banda cuando llamó la atención internacional durante el Festival de Jazz de Newport 1977, en el que conoció a dos de sus su ídolos McCoy Tyner y Alice Coltrane.

Llegó a Londres mediada la década de 1980, momento en el que decidió abandonar Sudáfrica como consecuencia del apartheid.
Desde entonces, y tras una fugaz estancia en Estocolmo, se convirtió en una de las presencias más refrescantes y luminosas de las noches londinenses, bien apoyado por su trío, bien escoltando a popes del jazz como Joe Henderson o Don Cherry.
Hoy su legado discográfico deja álbumes imperecederos en los que colaboró con estrellas de la talla de Abbey Lincoln, Charlie Haden, Billy Higgins, Elvin Jones, Ravi Coltrane o su admirado Pharoah Sanders.

Su producción discográfica como líder está compuesta por seis registros: Meditations (1992), Celebration (1993), Timelessness (1994), Star Seeding (1995), Beauty Of Sunrise (1997) y éste que QUINTAESENCIA comparte hoy, Home At Last de 2003 en el que se refleja su característica carga espiritual.
Su búsqueda de la espiritualidad fue tan enfermiza y obsesiva que los médicos acabaron diagnosticándole una personalidad bipolar, siendo ahora famosos sus retiros profesionales, a veces interrumpidos por su dedicación a la enseñanza. Todos los especialistas de jazz británicos han subrayado los esfuerzos de Bheki Mseleku por intentar construir un mundo mejor a través de la música.
Mseleku pudo actuar de nuevo en su país a partir de 2000, cuando las heridas del racismo estaban cerradas. Cuando salió del país llevaba un dedo menos en su mano. Tras un accidente de tráfico los médicos de un hospital racista decidieron cortárselo en vez de intentar salvarlo. Pero dio lo mismo, Bheki Mseleku siguió adelante y tenía además de calidad, la voluntad de que el racismo no le impidiera tocar con los grandes del jazz.
Y lo consiguió: murió libre en Londres, en septiembre de 2008 a consecuencia de la diabetes.

Home At Last es un reconocimiento a la superioridad de su patria y sus habitantes. Es también una referencia a su propia historia musical.
Bheki Mseleku se negó a ser clasificado como pianista de jazz o de Sudáfrica, por lo que se recomienda escucharlo sin ningún tipo de prejuicios.

En él, el piano de Bheki Mseleku está secundado por Herbie Tsoaeli en contrabajo, los bateristas Phillip Meintjies (en los cortes 2, 3, 4, 8, 9, 11) y Morabo Morojele (en los cortes 1, 5, 6, 7, 10, 12),
Enoch Mthalane en guitarra, el trompetista Feya Faku, el percusionista Tlale Makhene y los saxofonistas Winston Mankunku Ngozi (en los cortes 2, 3, 8, 11) y Ezra Ngcukana (en los cortes 1, 5, 7, 8, 9, 10)

01 - Sandile
02 - Monwabisi
03 - Home at Last
04 - A Journey from Within
05 - Mamelodi
06 - Love Is the Key
07 - Dance with Me Tonight
08 - Mbizo
09 - Imbali
10 -Nants' Inkululeko
11 - Belinda Ananda
12 - Monk the Priest


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