29 de agosto de 2016

Blue Note #Extra - Adiós al maestro

Rudy o el fin del sonido perfecto

¿Puede un ingeniero de grabación cambiar el curso de la historia? La respuesta tiene un nombre: Rudy Van Gelder. “Hay algo que llamo el toque Van Gelder”, explicaba Freddie Hubbard. “Para mí, ese toque es la definición perfecta de cómo debe sonar un disco de jazz”. Responsable indirecto, o no tan indirecto, de más de un centenar de obras maestras, el primus inter pares entre los ingenieros de grabación de la historia del jazz falleció, a los 91 años de edad.
La infausta noticia me sorprendió fuera del país y lejos de la posibilidad de actualizar el blog. Por ello, aunque con cierto retraso -en estos tiempos de noticias vertiginosas-, he aquí una necesaria y obligada entrada extra de la serie Blue Note / Quintaesencia en su memoria, desde una selección de grabaciones elegidas por él mismo.

Había nacido un 2 de noviembre de 1924 en Jersey City, Nueva York. Una existencia anodina como estudiante de optometría: nada noticiable. La vida del preadolescente Rudolph va a dar un giro radical el día en que acuda a un estudio radiofónico junto a un grupo de amigos. El joven cae de rodillas delante de la mesa de mezclas. “Esto es lo que quiero ser”, se dice. Dicho y hecho, por 2 dólares y 98 centavos adquiere un aparato de grabación casero y convierte la sala de estar de sus padres en lo que más tarde va a ser conocido como “el legendario Estudio Hackensack”. Van Gelder -lo que hoy llamaríamos un gafapasta con iniciativa- comienza grabando a los amigos y vecinos, algún músico aficionado… pronto, empiezan a llegarle los pedidos desde Nueva York.
Zoot Sims, Phil Urso o Lennie Tristano solicitan sus servicios. Visto lo visto, los padres de la criatura se deciden a abrir una entrada directa desde la calle a su dormitorio con ánimo de no interferir en las grabaciones. La criatura, por lo demás, aún no ha dado el salto: optometrista de día, ingeniero de grabación por las noches. Hasta que una de sus grabaciones cae en manos de Alfred Lion, el cofundador y copropietario de Blue Note Records, en lo que será el comienzo de una vieja amistad y la excusa que el más jazzístico de los optometristas del estado de Nueva York utilizará para emanciparse definitivamente. Tres años más tarde -en 1959-, Van Gelder inaugura su propio estudio de grabación en medio de un bosque, a unos 20 minutos en coche del centro de Manhattan. Todo cuanto contiene el edificio con forma de iglesia ha sido meticulosamente diseñado por el escurridizo y enigmático genio de los botones. Englewood Cliffs –todavía en uso- va a ser su santuario. Van Gelder en persona se encarga de la disposición de las sillas, la decoración y la iluminación, o su ausencia, dependiendo del mood. Busca la complicidad con el artista, que se sienta como en casa, o el club. “Uno iba a grabar con Van Gelder”, sigue Hubbard, “y era como asistir a una representación teatral”.

Es el toque Van Gelder: meticuloso hasta la exasperación, pero deslumbrante, en los resultados. Nadie, sino él, puede posar sus dedos sobre su colección de micrófonos Neumann U-47 fabricados en Alemania (pero, incluso él, debe utilizar guantes de cirujano). Y no solo eso: también ha borrado las marcas del equipo, “por si acaso”, especifica el interesado, sin especificar mucho. Lo que cuenta, en última instancia, es el resultado. Y este no puede ser más elocuente. Discos como A Love Supreme, de John Coltrane, Walkin', de Miles Davis, y Song for my Father, de Horace Silver, pero también Yesterday You Said Tomorrow, de Christian Scott, grabados para los más diversos sellos, llevan la firma indeleble del genial y exasperante ingeniero de grabación. Es el sonido Van Gelder; un sonido duro, no exactamente dinámico, pero sí intenso, cálido, adaptable al artista según sus características. Para muchos, el sonido del Jazz. Con mayúsculas. *Chema García Martinez*


Blue Note
Perfect Takes

1 - Four In One - Thelonious Monk
2 - Budo - Miles Davis
3 - Remember - Hank Mobley
4 - Arietis - Freddie Hubbard
5 - Midnight Blue - Kenny Burrell
6 - Mode For Joe - Joe Henderson
7 - Christo Redentor - Donald Byrd
8 - Footprints - Wayne Shorter
9 - Moon River - Arty Blaker
10 - See See Rider - Jimmy Smith

19 de agosto de 2016

Blue Note #32 - Grant Green

Grant Green
Idle Moments

No suelo escuchar muchos guitarristas, sólo a cornetistas. Creo que me han influido mucho más estos últimos que los guitarristas. Solía pasarme la noche entera copiando solos de Charlie Parker nota por nota.
**Grant Green, 1961**

La primera pieza, “Idle Moments”, es uno de aquellos felices accidentes que tienen lugar en el estudio y, como tal, supone uno de los momentos más destacados de todas las grabaciones que realizó Blue Note a mediados de la década de 1960. Green tocó treinta y dos compases en lugar de dieciséis en el primer segmento del tema, y todos los demás solistas siguieron su ejemplo, por lo que la primera toma acabó por tener una duración de más de quince minutos. Alfred Lion quería que la pieza durase la mitad, por lo que volvieron a grabarla con solos de dieciséis compases. Ninguna de las posteriores tomas podía compararse a la versión larga y, cuando llegaron a la decimocuarta, volvieron al esquema de los treinta compases y se forjó una obra maestra.

Puede que este disco no marcase el nacimiento de lo cool, aunque no cabe duda de que fue su encarnación. Es, a su vez, un álbum de una enorme diversidad, lo que puede apreciarse en la emotiva sensualidad de la primera pieza, en el estilo swing de “Jean De Fleur”, firmada por Green, o la versión de “Dajango”, de John Lewis, que sirve a Green para tocar los licks que hacen que la guitarra jazzística suene tan bien. Por último, con “Nomad”, de Pearson, el disco se adentra en territorios del bop más convencionales con unas formas magistrales por parte de Henderson; con todo, incluso el solo de este se ve superado por Green, que se saca del archivo uno que estaba en la sección de “brillantes”. Aquellos a los que les encante este disco deberían escuchar Street Of Dreams, que se grabó un año después.

Así, cabe preguntarse por qué el talento de Grant Green no es tan conocido como el de muchos de sus coetáneos. Participó en su primera sesión con Blue Note en 1960 cuando tenía veinticinco años. Llegó a grabar veintinueve discos para la discográfica, de los cuales casi la tercera parte se publicó en fechas recientes a las correspondientes grabaciones, mientras que los demás vieron luz tras la muerte del músico, que tuvo lugar en 1979. El propio Lion quedó tan impresionado que le concedió a Green una sesión como líder sin la habitual insistencia en hacer que tocase primero como músico de acompañamiento.

Con el paso del tiempo, la reputación de Green ha aumentado, en parte gracias a la influencia que ha ejercido en el acid jazz: grupos tales como A Tibe Called Quest han sampleado sus temas.

1 - Idle Moments
2 - Jean De Fleur
3 - Django
4 - Nomad
5 - Jean De Fleur (alternate version)
6 - Django (alternate version)

Grant Green (guitarra), Joe Henderson (saxo tenor), Bobby Hutcherson (vibráfono), Duke Pearson (piano), Bob Cranshaw (contrabajo), Al Harewood (batería)

 Rudy Van Gelder Studio, Englewood Cliffs, Nueva Jersey, 4 y 15 de Noviembre de 1963

10 de agosto de 2016

Blue Note #31 - Grachan Moncur III

Grachan Moncur III
Evolution

Esta es una colección provocativa, tanto por la promesa que encierra como por la propia música. Estos músicos se la juegan para abrir nuevos y arriesgados caminos.
**Pete Welding, Down Beat, Septiembre de 1964**

Además del debut del trombonista de veintiséis años como líder, Evolution es uno de los mejores discos de vanguardia lanzados por Blue Note. Moncur participó en una gira con Ray Charles tras abandonar la educación secundaria y antes de unirse al grupo de Art Farmer y Benny Golson para, después, unirse a Sonny Rollins. Comenzó a destacar con su participación con Jackie McLean en los discos del saxofonista One Step Beyond y Destination… Out!, ambos para Blue Note.

Grabado el dìa antes del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, y con la colaboración de McLean, Evolution marcó la pauta del jazz atmosférico. La primera pieza, “Air Raid”, determina el tono general del álbum. Al igual que los otros tres temas, su estructura es la propia de un miniconcierto. Con el diestro fondo construido por el vibráfono, el bajo y la batería, cada uno de los vientos toca su propia parte antes de unirse para rematar la pieza. La destreza musical con la que interpretan es precisa y definida; de lo contrario, este disco podría haber degenerado hasta convertirse en esa suerte de caos vanguardista que da al jazz mala fama. El disciplinado enfoque se hace evidente en la pieza que da título al disco y que tiene ciertos tintes orientales: respaldado por la batería y el bajo, el austero vibráfono suena como el tañido de una campana de funeral. La segunda cara se abre con “The Coaster”, que presenta un tema recurrente y un alegre y animado blues que hace que los doce minutos que dura transcurran sin que nos demos cuenta.

“Monk In Wonderland” captó la “agria y epigramática sensación” de la obra de Thelonious, tal como señaló Pete Welding en Down Beat. El título (traducible por “Monk en el País de las Maravillas”) queda perfecto, aunque más perfecta es aún su ejecución. Down Beat también acertó respecto a la promesa del disco en su totalidad como colección, y no deja de ser lamentable que Moncur no tuviera otra oportunidad de volver a grabar como líder.

1 - Air Raid
2 - Evolution
3 - The Coaster
4 - Monk In Wonderland


Grachan Moncur III (trombón), Lee Morgan (trompeta), Jackie McLean (saxo alto), Bobby Hutcherson (vibráfono), Bob Cranshaw (contrabajo, Tony Williams (batería)

Rudy Van Gelder Studio, Englewood Cliffs, Nueva Jersey, 21 de Noviembre de 1963

5 de agosto de 2016

Blue Note #30 - Dexter Gordon

Dexter Gordon
Our Man In Paris

Me gusta “nuestro hombre” (Our Man) y, sobre todo, el título: ¡¡muy moderno!! Me han dicho que Willis Conover lo emitió entero en Voice Of America el pasado lunes.
**Carta de Dexter Gordon a Francis Wolff, 17 de Enero de 1964**

La primera grabación de Dexter Gordon tras llegar a Europa a finales del verano de 1962 tuvo lugar en los CBS Studios de la capital francesa. Con el fin de supervisar la grabación, Francis Wolff viajó hasta París en abril de 1963; las sesiones comenzaron en torno a las 15:45 y se dieron por concluidas a las 21:00 horas. Puede que el título sea en cierto sentido deudor de la novela de Graham Greene “Our Man In Havana” (“Nuestro Hombe En La Habana”), que cuenta con una adaptación cinematográfica.

Bud Powell se había trasladado a París en 1959, fecha en la que Kenny Clarke también vivía en dicha ciudad, y ambos se reunieron con el bajista Pierre Michelot. Los tres músicos, que se hacían llamar Les Trois Patrons (“Los Tres Jefes”), solían tocar juntos, lo que en el álbum se hace perceptible gracias a una sensación de unión real.

“A Night In Tunisia” es una de las mejores interpretaciones que jamás haya realizado Dexter, sobre todo si se tiene en cuenta que fue la primera y única toma del estándar con el que Powell estaba tan familiarizado. Concebido originalmente como un disco de composiciones nuevas, Powell insistió en tocar estándares, y su intransigencia hizo que Dexter se sintiera “en cierto sentido arrastrado”, según afirmó Wolff en una carta que escribió al día siguiente a Alfred Lion. “Tocamos estándares –dijo-; las piezas de Dexter no eran muy buenas; además, a Bud le cuesta mucho aprender temas nuevos”. En esta cartra, Wolff también admitió que las sesiones resultaban complicadas, aunque le aseguró a su socio que la forma de tocar de Dexter era magnífica hasta el último momento de cada sesión, en el que “se sentía un poco cansado”, a lo que añadió lo siguiente: “Bud estaba en buena forma y tocaba muy bien”.

En realidad se trata de un LP fabuloso en el que cada pieza ofrece distintas tonalidades del saxofón tenor de Gordon, desde la lírica y apasionada “Stairway To The Stars” a la animada “Scrapple From The Apple”. La interpretación de Bud Powell en “Willow Weep For Me” dio en el clavo al añadir la sensación de novedad a un tema que ya entonces se había grabado muchas veces. El disco, que obtuvo una calificación de cuatro estrellas en Billboard en la época en la que se publicó, se ha ganado el reconocimiento de ser una de las joyas tanto de la obra de Dexter Gordon como del canon del saxofón tenor.

1 - Scrapple From The Apple
2 - Willow Weep For Me
3 - Broadway
4 - Stairway To The Stars
5 - A Night In Tunisia
6 - Our Love Is Here To Stay
7 - Like Someone In Love

Dexter Gordon (saxo tenor), Bud Powell (piano), Pierre Michelot (contrabajo), Kenny Clarke (batería)

 CBS Studios, París, 23 de Mayo de 1963